Las piscinas públicas en Barcelona son como el oro: escasean y son caras. De las poco más de 15 piscinas descubiertas catalogadas como municipales, solo se puede acceder a unas pocas pagando menos de siete euros. El precio del resto varía hasta un máximo de 13,80 euros, que deberá pagar como entrada quien quiera bañarse en la piscina del centro deportivo municipal Parc de la Ciutadella, una tarifa similar a la de la mayoría de gimnasios privados de la ciudad.
En Barcelona, los centros deportivos municipales son públicos, pero su gestión está cedida a empresas privadas. Los precios de acceso a este tipo de complejos los marca el propio Ayuntamiento en función de los servicios que ofrece cada centro. Ahora bien, el problema está en que estos centros solo permiten entrar a la piscina descubierta si se paga por usar todas las instalaciones: gimnasio, pistas de tenis, jacuzzi y demás servicios del lugar. Por ese motivo, el precio de la entrada diaria es tan alto.
Ni siquiera en verano los centros venden billetes solo para la piscina. Según un portavoz municipal, desde el Consistorio tienen capacidad para fijar los precios de entrada, pero no el tipo de entradas, que lo decide cada empresa. Las piscinas de la mayoría de centros municipales están semi-vacías y pocos que no sean socios van a bañarse por los precios. En muchos casos, las entradas son desorbitadas, como las de los centros deportivos municipales de Parc de la Ciutadella (13,80 euros), Can Caralleu (11,45), Sant Sebastià (11,45), Bac de Roda (9,25), Bon Pastor (8,25) y La Clota (7,30).
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