ESTA MUJER ESCRIBE EN EL TIMES. DIOS. ¿TAN MAL ESTÁ EL MUNDO?
Cualquiera de los que opinamos en esta columna se merece más que ella su puesto, desde luego... ¿Los videojuegos son la "Droga de Satán"? Santa madre de Dios, pensé que después de lo del juez brasileño no quedaba nada... Lo próximo será que el Lego es una mierda a prohibir en todo el mundo porque envenena y corrompe jóvenes mentes.
A ver, señora, piense en serio. La diferencia fundamental de una serie de dibujos y un juego de ordenador (pongamos ejemplos "amables", venga... digamos, Pokemon - las series televisivas - y Mario - sus juegos y sagas) es que el juego de ordenador ES INTERACTIVO. Responde al niño. Le propone las mismas historias que las series de televisión, con valores más que similares, y tramas más profundas en varias ocasiones; pero, además, le obliga a estimular sus reflejos. Si me apuras, diré incluso que muchos juegos inducen un incremento importante en la inteligencia y la creatividad de los retoños más precoces. No digo que jugar al Devil May Cry 3 sea un complemento deseable para la educación de un futuro abogado, por ejemplo, pero la historia que cuenta alienta la imaginación de niños que (quién sabe) podrían llegar a ser Allan Poe o Isaac Asimov en un futuro, tal vez algo lejano, pero en un futuro, que es lo que importa.
Si ataca a los videojuegos, nos ataca a todos los que disfrutamos con ellos del mismo modo que hay gente que disfruta con la televisión. Muchos juegos son historias multimedia más que programas interactivos. Otros son divertidas alusiones a trucos y hechos reales. No negaré que exponer a un niño al Manhunt 2 le podría dar ideas erróneas sobre la vida, el universo y todo lo demás, pero admitámoslo, la mayoría de la gente no se compra una katana por empezar a jugar al Final Fantasy. La mayoría de los locos lo están antes de empezar a jugar.
Francamente, si cree que la "vida interior" es imposible por cosas como los juegos, debería mirarse al espejo. ¿Usted no es una de las muchas personas, tan afines a ciertas corrientes ultraconservadoras, que consideran que "Satán" está en todo lo "moderno"? ¿No será que tiene miedo de los cambios? ¡Que el mundo avanza, señora mía! Si no le gustan las bromas, ¡váyase del pueblo!
No le voy a decir que no críe a sus hijos como usted diga, que no me meto en su vida privada, pero si de verdad se cree lo que dice, le exigiría que dejara de pensar en ello, o que no fuera tan hipócrita; cocaína para el cerebro, por cierto, también pueden ser alcohol, tabaco y programas del corazón. La verdad, por mucho miedo que le de a usted, es que quien no quiere tener vida interior es porque no quiere. Si no quieres ver la tele, no la pones. Si no quieres jugar a un juego de ordenador, no te lo compras.
Hablando de la televisión... Es cierto que la televisión es un medio de comunicación casi imprescindible hoy en día, pues casi todos la vemos para informarnos, y caemos en el error de terminar viendo películas violentas, sexualmente reprobables, irreverentes y todo lo que usted quiera; pero si se cree que ver dibujos, incluso la serie de dibujos animados más absurda y descerebrante que quiera, es mejor que hacer que sus hijos jueguen, digamos, a la saga Baldur's Gate, al insuperable SimCity o a algunos juegos de la saga Final Fantasy (a quien me diga que esa saga ha creado asesinos de verdad, me lo como con patatas), es que es mejor que no críe hijos.
¡No se trata de alienarlos o de alejarles de la realidad! ¡No puedes pasarte toda la vida jugando! Los padres deben evitar que la vida de sus hijos gire en torno a los juegos de ordenador, del mismo modo que han de educarlos para no creerse todo lo que ven en la tele, lo que leen en los libros y lo que oyen en la radio, ¿o es que el Quijote no se volvió loco de tanto libro de caballerías? Pero son incentivos para aumentar su imaginación, sus ganas de preguntar y de aprender, ¡como toda obra de arte!, y su vida interior viene tan influida por ellos como la suya fue influida por las series pastelonas de entre los cincuenta y los sesenta. Los que venían de antes de los cincuenta, venían influidos por los libros; admito que es mucho mejor leer que ver la tele. Pero yo vengo jugando desde los siete años a jueguecitos varios, la mayoría de ordenador. Y como se atreva a decir que no tengo vida, interior... la demando.
Ah, una última cosa. Completamente de acuerdo con los previos firmantes; la que es cocainómana es esta mujer.

Última edición: 22-01-2008 / 13:39 h. Por Alanthos
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