Sonrisa de payaso
He escuchado esta historia durante años y nunca he llegado a saber si es verdadera o por el contrario es una más de esas leyendas urbanas. la verdad es que no puedo evitar sentir que un escalofrío recorra mi cuerpo cada vez que paso frente a ese lugar.
soy de sevilla, españa y cera de donde vivo se abrió un nuevo instituto. se comenta que en éste lugar, concretamente en uno de los servicios de las chicas ocurrió algo realmente macabro.
una chica entró en el servicio y para su suerte se encontró allí dentro con un grupo de vándalos, estaban esperando una víctima.
después de inmovilizarla le dieron tres opciones:
1- te torturamos.
2- te violamos.
3- o te hacemos la sonrisa del payaso.
esta inocente chica, sin saber lo que era la tercera opción fue la que eligió, le parecía que sería menos horrible.
encontraron a la chica desangrándose en el baño, le habían cortado las mejillas desde lal comisura de los labios hasta la altura de las orejas, simulando así la sonrisa de los payasos. la verdad que hoy por hoy aun me pregunto si esta historia será real pero me sigue dando miedo ir sola al baño.
El fantasma sin manos
En un pequeño pueblo de Estados Unidos hubo un loco que había matado a miles de personas inocentes.
El loco se suicidó para que la policía no le atrapara: primero se cortó las manos con un cuchillo de cocina y luego se ahorcó en el árbol del cementerio.
Muchos años después, un chico de 17 años llamado Richi vino al pueblo.
Él y sus amigos decidieron ir en Hallowenn al cementerio. Allí encendieron una hoguera y contaron historias de miedo.
Uno de los amigos de Richi, Tomy, contó la del loco sin manos:
-Y dicen que el día de hoy lo puedes ver en este cementerio paseando en busca de inocentes a los que matar. Yo vi una foto de él por Internet y, según cuentan, encontraron a quien lo fotografió muerto al otro lado del cementerio... y sin manos.
-Tonterías -dijo Richi-. Lo dicen para que los crédulos se mueran de miedo. Lógico.
-Richi, ¿tú no te crees ninguna de esas historias? Yo tampoco, pero mucha gente lo ha visto... de verdad- dijo Mike, su mejor amigo.
-Podrían estar mintiendo- dijo Richi-. Mira, dame la cámara. Ahora voy y ya verás que todas esas cosas que dicen son chorradas y mentiras.
-Vale, pero te avisamos- dijo Mike.
Richi fue por el cementerio con la cámara. No se creía esa historia del fantasma, pero por alguna rara razón le dio escalofríos y pensó que era un idiota al interrumpir a sus amigos. De repente lo vio: un hombre con una marca en el cuello, como si alguien le hubiese pasado una cuerda alrededor. No le veía las manos, ya que tenía los brazos cruzados, y entre los brazos llevaba la cabeza de sus amigos... Richi, más blanco que la nieve, salió corriendo. El fantasma, al verlo, tiro el resto de los cuerpos de sus amigos y con los ojos fuera de las órbitas sacó un cuchillo y le siguió. Richi corría y corría, pero el fantasma era mucho más rápido. Le alcanzó y le mató cogiendo una cuerda y colgándolo de un árbol.
Al día siguiente la policía encontró los cuerpos de los chicos con la cabeza separada del cuerpo, y a Richi ahorcado, sin manos y con los ojos llenos de pánico.
emmm, en la historia como saco el cuchillo si no tiene manos
La gata blanca
Cuentan que hace muchos años existió un matrimonio aparentemente feliz; la mujer, llamada Carmen, sentía adoración por su marido pero tenía una extraña enfermedad que la mantenía en cama todo el tiempo. Felipe, al contrario, la engañaba con una prostituta del pueblo.
Varias veces durante sus encuentros la amante había observado que en la ventana, mientras hacían el amor, los observaba una gata blanca que no dejaba de maullar horriblemente todo el tiempo; los miraba fijamente hasta que un día, ya enfadada de que esto sucediera, se lo dijo a Felipe, pero él no le tomó importancia.
Una noche, Carmen estaba muy grave, a punto de morir, suplicándole a Felipe que se quedara con ella hasta los últimos momentos, pero al cabo de unas horas, él decidió "salir a tomar el aire", así que fue al encuentro con la otra mujer y, como en las noches anteriores, la gata blanca se encontraba en la ventana... Pero en esta ocasión fue Felipe quien la vio y decidió puñal en mano darle muerte. Quedaron horrorizados al escuchar los maullidos y gritos de dolor que la gata producía.
A la mañana siguiente, al volver Felipe a casa, descubrió que Carmen había muerto la noche anterior, llamándolo, pronunciando su nombre, pero lo más horrible es que con dolores muy fuertes y maullando, sí, maullando como una gata... una gata blanca.
La abitacion de arriba
Todo ocurrió durante una fría noche de invierno, cuando Christen Myers, una universitaria de 19 años de edad, tuvo hacer las veces de canguro para conseguir algo de dinero. La joven debía hacerse cargo de los hijos de un matrimonio que vivía dos manzanas más abajo de su casa. Se trataba de dos niños, uno de 4 años y el otro de 14 meses, que apenas le causarían molestias.
Al dar las diez de la noche, Christen acudió al domicilio del matrimonio donde pasaría la peor noche de toda su vida... Era una casa enorme, tenía dos pisos y una buhardilla de esas antiguas que parecía haber salido de una película de terror. Arriba se encontraba la habitación de los niños y la de la pareja y en la parte de abajo había un gran salón donde la joven aprovecharía para seguir con sus estudios mientras
estaba pendiente de las necesidades de los críos. A las diez y media les puso el pijama y los subió a la habitación en la que dormían rodeados de unos grandes muñecos de peluche que parecían tener vida propia. El tiempo comenzó a pasar lentamente y por fin llegó la media noche. El cielo estaba completamente oscuro y una fina lluvia comenzó a golpear los cristales de la casa. Minutos más tarde, empezó a empeorar el tiempo, y lo que en un principio era una inofensiva lluvia de cuatro gotas de agua,
llegó a convertirse en una de las más aterradoras tormentas de los últimos tiempos. Debido a una subida de tensión en los conductos de corriente, las luces del salón se fundieron una por una y la joven comenzó a notar como el miedo recorría su cuerpo de pies a cabeza. De pronto comenzó a sonar el teléfono y la muchacha corrió a cogerlo pensando que se trataría del matrimonio. Pero no fue así, al otro lado del teléfono podían escucharse los gemidos de un hombre que parecía querer asustarla. Era una voz profunda y tétrica, realmente aterradora! La joven apenas podía entender lo que aquel hombre decía, era casi imposible descifrarlo! El miedo la envolvía cada vez más y la voz de ese personaje se hacía más aterradora. La casa estaba completamente congelada, hacía un frío espantoso, pero... ¿de donde procedía? Era como si alguien se hubiese dejado una ventana abierta, pero ella ya se había asegurado de cerrarlas todas antes de acostar a los niños. El teléfono comenzó a sonar de nuevo; en ese mismo instante los críos comenzaron a gritar de una forma agonizante. Christen recordó que podía utilizar el localizador de llamadas para poder saber de donde procedían las llamadas y de quien era la misteriosa voz que la acosaba. Descolgó el teléfono, pulsó la tecla de localización y esperó durante unos cuantos segundos.
Un 'bip' fue el decisivo para desvelar el misterio, pero no hizo que el miedo desapareciese, ¡sino todo lo contrario!. Lo que la joven descubrió en esos instantes la dejó sin apenas poder respirar! Las llamadas procedían... ...DE LA HABITACIÓN EN LA QUE SE ENCONTRABAN LOS NIÑOS DURMIENDO!!!!!! Por el auricular del teléfono pudo escuchar como la voz del hombre le decía a
gritos: - "Quédate ahí quieta, enseguida bajaré a por ti..." "Si alguna vez os quedáis solos en casa aseguraos de cerrar bien todas las puertas y ventanas o el mal podrá colarse a través de ellas"
La lavadora asesina
Hay que tener mucho cuidado con las amenazas que proferimos, puesto que existe el peligro de que alguien se las tome al pie de la letra y las lleve a cabo por nosotros.
Si hacemos caso a todas las fuentes desde las que nos han llegado este tipo de accidentes, probablemente no quede un sólo bebé vivo en todo el país.
La historia es que una madre, desesperada porque su hijo pequeño se orinaba continuamente, lo amenazó con meterlo en la lavadora si volvía a repetirlo. El caso es que el hermano mayor (de unos 8 años), oyó esta conversación por casualidad, y tomó buena nota de ella.
Un día en que la madre había salido, el hermano pequeño tuvo la desgracia de volver a hacerse pis, y el mayor, deseoso de darle una alegría a su madre, lo introdujo en la lavadora y la puso en marcha. La madre a su regreso no pudo hacer otra cosa que contemplar la desgracia impotente, mientras que el hijo mayor esperaba una recompensa por su hazaña...
PD:Se que no dan risa... pero es lo mejor que encontre jejeje Última edición: 17-06-2008 / 09:56 h. Por White-wolf
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