Análisis : The Elder Scrolls IV: Oblivion| 7 de abril de 2006 / Por David Molina | Página 1 de 6 |
| Sublime, espectacular e innovador. El Rey de los juegos de rol ha llegado, abran paso al Rey. |
El Rey ha llegado, abran paso al Rey. The Elder Scrolls IV: Oblivion es el intento definitivo de trasladar a nuestras pantallas el rol en su más pura esencia, o lo que es lo mismo, uno de los proyectos más ambiciosos de la historia del videojuego. Las puertas se han abierto. |
“Durante 65 años he gobernado Tamriel, pero nunca he sido gobernante de mis propios sueños”. Con una frase similar a esta comienzan los primeros instantes del juego más esperado de los últimos años ¿querrás ser el único dueño de tus propios sueños? En Oblivion podrás realizar todos tus deseos.
Por fin tenemos en nuestras manos la obra maestra de Bethesda que, tras 4 largos años de desarrollo, ha conseguido deslumbrar a la crítica y al sector en general; Y es que Oblivion no es un juego cualquiera.
Cuando en 2002 apareció The Elder Scrolls III: Morrowind, se produjo una convulsión profunda en el género, ya que suponía la vuelta a escena del rol más tradicional donde, desde nuestra perspectiva en primera persona, explorábamos mazmorras, nos sentíamos como una pieza más en los convulsos y mágicos mundos habitados por criaturas fantásticas, podíamos controlar a un personaje que evolucionaba para, de esta forma, jugar de mil formas diferentes, escogiendo vivir como un ladrón o como un justiciero paladín a lo largo y ancho de bastas extensiones de terreno, pudiendo recorrerlas con más o menos libertad (o al menos eso pensábamos).
Oblivion cuenta con la friolera cifra de 40 Km. de extensión de terreno, contando con unos bosques realmente preciosos y muy detallados.
Oblivion retoma y potencia toda esa esencia, trasladándonos de una forma indescriptible a un mundo paralelo, extremadamente bello, donde gozaremos de una libertad de acción sin precedentes, muy difícil de superar, donde veremos cosas nunca vistas en un videojuego y que se podría considerar como una verdadera obra de arte.
Un Mundo Inmersivo
De esta forma se podría definir y concentrar las múltiples sensaciones que nos transmite este juego, que proporciona la experiencia para un solo jugador más gratificante hasta la fecha, en un género cada vez más poblado de títulos orientados al juego en red.
Empezaremos creándonos nuestro personaje escogiendo entre 10 razas – Argonianos, Bretones, Elfos oscuros, Elfos del Bosque, Altos Elfos, Imperiales, Khajiit, Nórdicos, Orcos y Guardas Rojos - e infinidad de variables faciales, desde el tipo de pelo, pasando por color de ojos o piel hasta la distancia entre los ojos, tamaño de nariz... En definitiva, será muy difícil que no podáis haceros un personaje a imagen y semejanza vuestra, aunque se echa de menos distintos tipos de cuerpo, ya que parece existir sólo un modelo para cada raza (uno para hombre, otro para mujer).
Una vez hecho esto nos encontraremos en una oscura y húmeda celda, donde podremos iniciar nuestros primeros pasos por el gran mundo que se nos presenta, y donde empezaremos a apreciar las primeras posibilidades que se nos ofrecen: podemos levantar y manipular objetos del entorno, que responderán a nuestras acciones de forma muy realista. Podemos levantarlos, lanzarlos o simplemente podremos derribar todos los objetos de una mesa por el placer de ver su comportamiento. Esto se ha implementado también en todos los objetos que podremos almacenar en nuestro inventario, además de en armas, armaduras, y por supuesto en nuestros enemigos y objetos que porten, como detallaremos más adelante.


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