Análisis : Worms: Open Warfare| 12 de abril de 2006 / Por Pablo Díaz | Página 1 de 2 |
| Rosas, calvos y con muy mala leche. Vuelven los gusanos peleones. |
El escuadrón de letales gusanos llega a Nintendo DS en formato de doble pantalla y con muchas ganas de repartir caña. Agudiza tu ingenio y prepara el armamento, hay que destrozar al equipo contrario antes de que tengan la oportunidad de acercarse. |
¿Por qué no iba a funcionar en DS la misma fórmula que ya ha tenido éxito en otras consolas y PC? A los jugadores les encanta contar con un ejército de picarescos gusanotes con ganas de dar caña a otros simpáticos gusanos. Incluso podemos volver a la fórmula 2D que tan buenos resultados obtuvo en los orígenes de la saga, pero con nuevos escenarios, más detalles y haciendo uso de la doble pantalla panorámica de la DS. Además las partidas Wifi pueden ser geniales, ¿lo hacemos?
Algo así debió pasarles por la cabeza a los creadores de Team 17 cuando pensaron en la incursión de su popular título Worms en la pequeña de Nintendo. ¿Funciona el resultado? Pues la verdad, a medias tintas.
La larga vida de un gusano peleón
A estas alturas de la película, pocos jugadores habituales desconocerán de que va un juego que tiene por nombre Worms. Para estos pocos, y a modo de resumen, la cosa es como sigue: controlas a un puñado de irónicos y simpaticones gusanos que tienen a su disposición un arsenal de lo más variado, desde convencionales granadas o bazokas hasta otras tan insólitas como borregos explosivos, el Puño de fuego o el kamikaze. El objetivo es dar órdenes por turnos a tus cuatro gusanos, para acabar con otro tantos de equipos rivales. El último gusano en pie, da la victoria a su equipo.
Borregos explosivos, granadas, empujones, pistolas, misiles, cartuchos de dinamita, sopletes... un buen arsenal para deshacerte de los gusanos enemigos.
Estrategia en dos dimensiones
Los combates tienen lugar en escenarios 2D destruibles y repletos de estructuras que pueden usarse para protegerse, obtener buenas posiciones de disparo o simplemente para tocar la moral al rival. Con algo tan aparentemente sencillo como la citada estrategia de movimiento y captura de buenas posiciones, más lo relacionada con el uso adecuado de las 20 armas del juego (fuerza, ángulo, dirección, etc.), tenemos la esencia del juego. ¿Ambicioso? Pues ciertamente no demasiado, pero creo que no hay nadie que se resista a echar unas partidas y pasarse un buen rato.


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