Análisis : Genji: Days of the Blade| 21 de abril de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 1 de 2 |
| Una historia de honor, poder e incesantes combates con sabor oriental. |
Ya estábamos advertidos. Genji: Days of the Blade llega a España maltratado por la crítica y con unas ventas ciertamente discretas. El que pretendía ser uno de los abanderados de la acción en PS3 ha quedado a medias en casi todos los apartados jugables. Una verdadera lástima. |
Genji: Days of the Blade es un juego de acción en tercera persona, en el que deberemos abrirnos paso a golpes entre hordas de enemigos en pleno Japón feudal, en el que se mezcla sin sonrojo la tradición oriental con historias de magia y fantasía. La perspectiva nos permite ver a nuestro personaje peleando, pero el movimiento de la cámara permanece constantemente bajo control de la propia consola, quedando la palanca derecha únicamente a efectos de movimientos evasivos del personaje. Este hecho, que estéticamente es muy interesante pues la cámara siempre nos muestra el plano de la acción más espectacular, resulta a efectos prácticos bastante molesto a menudo, pues el ángulo de visión no siempre es el más adecuado para ver lo que tenemos delante o para establecer un continuismo en los movimientos. A esta dificultad a la hora de orientarse no contribuye el confuso diseño de los escenarios.
Lamentablemente en un juego de acción, los mapeados son uno de los aspectos más importantes y deben ser cuidados con mimo, y es ahí precisamente donde Genji fracasa con estrépito. Sucesiones de pasillos repetitivos a más no poder enlazan grandes plazas exteriores pobladas con gran presencia de enemigos, con las estrechas estancias donde el combate es algo confuso y verdaderamente limitado. El pequeño mapa del que disponemos para guiarnos no resulta de ninguna ayuda, y no porque esté particularmente mal realizado, que también, sino porque ante las marañas en las que acaban convirtiéndose algunos mapas su presencia es totalmente inútil.
Los siempre atrayentes combates entre samurais son el pilar que sustenta a este Genji, un juego de acción constante con incesantes combos y técnicas especiales a base de minijuegos.
Desarrollo Jugable
Genji está eminentemente orientado hacia la acción pura y dura, no obstante esporádicamente encontramos algunos sencillos puzzles que por su ejecución, en lugar de divertirnos obligándonos a buscar soluciones, resultan frustrantes y más bien poco edificantes bloqueos en el camino.
El Sixaxis está presente en el juego, aunque de forma muy limitada. El sensor de movimiento de Sony nos permitirá realizar las maniobras de evasión de la palanca derecha a golpes de mando. Acertadamente esta opción aparece por defecto desactivada, pues además de no aportar gran cosa a la jugabilidad resulta algo incómoda y excesivamente sensible.
No obstante el resto de controles son adecuados, y se adaptan a la perfección al mando, pero por desgracia la dinámica de juego no requiere precisamente de grandes habilidades con los botones, con lo cual la experiencia acaba derivando en un repetitivo Hack and Flash, un insatisfactorio “machacabotones” a la vieja usanza.
A esta sensación contribuye notablemente la escasa inteligencia artificial de los enemigos, que pueden recibir una y otra vez combos similares sin tratar de bloquearlos o de rodearnos, y que en ocasiones a pesar de estar en clara superioridad numérica atacan de uno en uno, mientras el resto aguarda pacientemente su turno.


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