Análisis : Pro Evolution Soccer 6| 3 de noviembre de 2006 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 1 de 3 |
| Todo lo que esconde la nueva entrega del simulador futbolístico de Konami. |
Pro Evolution Soccer ha sido siempre una auténtica referencia en lo futbolístico en el mundo de los videojuegos. Su realismo, su concepción de la jugabilidad como un verdadero simulador, y su gran capacidad de adicción, han sido unas bazas contra las que FIFA no ha podido competir desde la salida del juego de Konami. ¿Te desespera la inoperancia de Raúl? ¿Estás cansado del pasotismo de Ronaldinho? Coge tu pad y demuéstrales quién se merece esos sueldazos. |
Una vez más la versión PlayStation 2 es con diferencia la mejor de todas las lanzadas al mercado. Con sus limitaciones como plataforma, la consola de Sony sigue ofreciendo entregas del título de Konami de calidad contrastada.
La compañía nipona parecía que este año iba a lanzarse definitivamente a la Next-Gen, y que ofrecería grandes cambios incluso en las versiones para PlayStation 2. Finalmente el cambio ha sido nulo, pero sigue siendo un gran producto, y la mejor simulación de fútbol que hay en el mercado.
Al toque
La jugabilidad del título, su gran baza, sigue intacta. No vamos a descubrir a estas alturas la calidad de Pro Evolution Soccer como simulador, pues ya vamos por su sexta edición; pero merecen ser alabados una y otra vez su sensacional realismo, lo imprevisible de sus físicas (en contraposición con los excesivamente automatizados comportamientos del balón en FIFA) y su enorme abanico de movimientos.
Indudablemente el nivel gráfico de PES6 en PlayStation 2 parece haber tocado techo, aunque siempre se van optimizando detalles.
El juego nipón además ofrece una curva de aprendizaje diluida en el tiempo de forma poco menos que genial. Los primeros contactos con el título, si nunca se ha jugado a ninguna de las entregas anteriores, acaban en derrota de forma ineludible. Cuesta tiempo hacerse con las mecánicas de su funcionamiento por la gran libertad que ofrece, pero a largo plazo es un juego muy agradecido.
Pro Evolution Soccer es, por establecer un paralelismo, como un disco de música en el que no hemos “entrado” en su primera escucha, pero que nos ha dejado un poso agradable y que volvemos a escuchar una y otra vez para empaparnos de su calidad hasta que logramos comprenderlo y disfrutarlo en su justa medida. Su máximo rival, FIFA, era, por seguir con el paralelismo, como un disco de pop fácil, que entra a la primera por ser agradable y sencillo, pero que al cabo de unas cuantas escuchas acabamos aparcando al fondo de nuestra colección sin volver a tocarlo. Pro Evolution Soccer requiere, en cambio, un buen número de horas para hacerse con su control, pero después tenemos una vida entera para convertirnos en maestros hasta tener un estilo propio jugando al fútbol, y este es el principal factor que lo convierte en un juego del que resulta muy difícil cansarse.
Dormido en los laureles
Pocos cambios se han observado en la serie en los últimos años. A decir verdad desde la revolución que supuso Pro Evolution Soccer 3, Konami ha seguido una línea continuista que nos ha deparado pocas novedades en las dos siguientes ediciones.


El análisis de los lectores
¿Has probado el juego? Anímate y comparte tu experiencia con el resto de jugadores realizando tu propio análisis. Tu artículo será publicado en la revista y leído por muchos usuarios, ¡Lúcete!