Convertido por méritos propios en uno de los videojuegos de PlayStation 3 que más expectación ha levantado, Heavy Rain está finalmente entre nosotros. Con el título en las manos sólo queda decir que el último proyecto de Quantic Dream cumple las expectativas, consolidándose como un lanzamiento genuino, único, conmovedor y, sobre todo, especial.
Pocos videojuegos de los que pueda echarse un vistazo a un pantallazo suyo y saber a bote pronto, en cualquier momento de su desarrollo y sin contexto alguno cuáles son. Desde el comienzo de su gestación Heavy Rain ha atesorado esas características, consolidándose como uno de los grandes lanzamientos a seguir en 2010.
Algunas de las acciones que tendremos que llevar pueden parecer algo desconcertantes, sin embargo vistas con perspectiva ayudan a consolidar el todo del videojuego.
Sin embargo estamos desgraciadamente acostumbrados a que muchos títulos no cumplen con las expectativas a pesar de que, en un principio, parecían capaces de destacar sobre el resto, y que finalmente quedaron sumidos en el olvido. El gran proyecto de
Quantic Dream, no obstante, resulta ser mucho más redondo que su precedente –
Fahrenheit-, y si bien ambos comparten una sensibilidad cinematográfica muy remarcada, lo cierto es que esta historia coral es mucho más capaz de tocarnos esa fibra sensible.
¿Cómo lo hace? Principalmente con una historia francamente interesante y, como novedad, muy bien contada; pero sobre todo con un grupo de caracteres principales que tienen poco de héroes y mucho de humanos, y que son reales, tridimensionales e incluso, en ocasiones, conmovedores. Sin embargo, ¿qué sería de un concepto tan interesante sin una jugabilidad a su altura? Heavy Rain disipa también las dudas en este sentido, recogiendo los Quick Time Events que hemos visto mil y una veces en diferentes videojuegos y llevándolos a un nuevo nivel.
Pese a que todo lo que hacemos es mediante QuickTime Events, lo cierto es que también podremos pasear por localizaciones e investigar nosotros mismos.
Dándole Forma a una Historia –Guión-
Si algún lector tiene dudas sobre si leer o no el análisis para disfrutar de una experiencia libre de Spoilers cuando pruebe el videojuego, debemos dejar claro que la review no “destripará” a nadie la experiencia de disfrutar del título cuando se ponga a la venta, puesto que omitiremos cualquier detalle sobre el guión del título o sus sorpresas y giros.
Lo que sí podemos dejar claro es que el videojuego es una historia coral de varios personajes en el marco de los asesinatos del despiadado “Asesino del Origami”, un peligroso criminal que está sembrando el terror en la ciudad y con el que nuestros protagonistas tendrán relación de una forma u otra.
Y es que el guión es lo verdaderamente importante de Heavy Rain, puesto que acaba convirtiéndose en un motivo para seguir jugando muy superior al que puede depararnos una jugabilidad que, con su inclinación por los QuickTime Events, puede atragantársele a más de uno.
Lo importante aquí son, por lo tanto, las emociones que se le transmiten al jugador. Para ello el inicio es algo más lento de lo esperado en un título de estas características, sin embargo como prólogo consigue que sintonicemos con los personajes mostrándonos algo de cómo son en el día a día. Quizá muchos consideren, no sin razón, que en términos jugables no aporta nada el exprimir unas naranjas para hacer un zumo con uno de los protagonistas, o el secarse con la toalla tras darse una ducha con otro; sin embargo son elementos que, como comienzo, ayudan a familiarizarnos con el sistema de juego y también con los personajes y su día a día. Se trata de establecer lazos de empatía, y eso el juego lo hace de forma inmejorable.
El asma del detective, los problemas familiares de Ethan Mars… Cada personaje de Heavy Rain tiene una historia que contar y un trasfondo muy definido. Es fácil sintonizar con ellos.
Lo más positivo del título a nivel de historia es, no obstante, su condición de romper con la linealidad de una forma nunca antes vista, dando pasos mucho más allá de lo visto con Fahrenheit, el primero intento de Quantic Dream por lograr algo semejante. En esta ocasión el juego va mucho más lejos, puesto que la mayor parte de nuestras
decisiones cambian el transcurrir de la aventura de forma drástica y, por si fuera poco, nada de lo que hagamos –o dejemos de hacer, literalmente- tendrá como efecto el fin de la partida, ni siquiera una hipotética muerte de alguno de los cuatro caracteres principales. Y es que en Heavy Rain, como en la vida real, el mundo sigue girando independientemente de las decisiones que tomemos.
El juego está bien contado, tiene una historia compleja e interesante, y lo mejor de todo es que tiene finales muy diferentes entre sí. El resolver, por ejemplo, un combate con un delincuente saliendo victorioso o derrotado tiene siempre consecuencias directas en lo que sucede inmediatamente después, pero todo el conglomerado de opciones, alternativas escogidas o, por qué no decirlo, también de errores cometidos se acaba traduciendo en finales muy diferentes entre sí que sólo descubriremos terminando el juego varias veces.