Análisis: Soul Calibur 4| 30 de julio de 2008 / Por Jesús Bella Ceacero | Página 1 de 2 |
| Las legendarias espadas de la saga desgarran el alma de bizarros luchadores. |
La "next-gen" recibe el enfrentamiento legendario de dos espadas irreconciliables en una saga que se perpetúa en el tiempo para dar a los amantes del género de la lucha un motivo para llevarse a su consola de vacaciones. Soul Calibur IV es la vuelta a las raíces de la saga y una reafirmación del poder de un concepto de juego que logra superarse a sí mismo. Esta vez sí. Esta vez, los desarrolladores de Project Soul pueden levantar satisfechos su legendaria espada. |
Dos espadas, muchos destinos, un mundo que salvar… La eterna lucha entre las afiladas hojas de Soul Calibur y Soul Edge vuelve una vez más con todos nosotros después de más de diez años de brutales enfrentamientos entre las fuerzas de la luz y la oscuridad.
La famosa serie de Project Soul (estudio interno de Namco Bandai) llega por fin a la “next-gen” y lo hace con la continuación del clásico videojuego de luchas que causó furor, sobre todo, en su primera entrega para Dreamcast, con un título que aún hoy en día sigue siendo considerado como todo un referente dentro del género.
Siendo sabedores de sus grandes logros, los desarrolladores prometieron volver a aquellos buenos tiempos, y es así cómo adelantaron que Soul Calibur IV iba a rehacerse del bache sufrido en la tercera parte de la saga. Y la verdad es que lo han conseguido. Las espadas de esta experimentada franquicia relucen como el primer día gracias a una gran jugabilidad, a un completísimo repertorio de personajes, a la incorporación de posibilidades online y al añadido de La Fuerza, que se manifiesta en forma de personajes jugables como Yoda (Xbox 360), Darth Vader (PlayStation 3) o El Aprendiz (disponible en ambas plataformas).
Bien y mal enfrentados a través de 30 personajes
No obstante, la presencia de estos invitados tan especiales es algo circunstancial, sobre todo si consideramos que Soul Calibur IV implementa tal vez el catálogo más amplio de su historia, con cerca de 30 personajes (algunos de ellos desbloqueables) que podrán multiplicar su número si acudimos a las opciones de personalización.
Dos combatientes, un escenario y un solo vencedor posible. La esencia de Soul Calibur llega a la “next-gen” con una mejoría gráfica que se hace notar desde la primera partida.
Hay muchos personajes inéditos, como Algol, que se nos plantea como el nuevo Jefe Final del videojuego, pero también viejos conocidos como el samurái Mitsurugi, la guerrera Cassandra, el monstruoso Nightmare, la exuberante Taki o el extravagante Voldo.
Todos presentan un nuevo “look” adaptado a los nuevos tiempos, presentando más polígonos, más detalles, más efectos de luz… y manteniendo su velocidad y un repertorio de movimientos realmente colosal. La experiencia de batalla ha conseguido regresar a los brillantes orígenes de la serie Soul Calibur, dándonos una sensación de juego que crece en dificultad de manera progresiva. El desafío a la habilidad del jugador es constante, y he ahí la clave principal del éxito de un título que sabe retarnos para repetir luchas una y otra vez hasta que consigamos superarlas.
La filosofía de Soul Calibur llega a la “next-gen”
Una de las razones para explicar la adicción que Soul Calibur IV provoca en el jugador tal vez tenga que ver con el increíble repertorio de movimientos para cada personaje, con patadas, movimientos en carrera, llaves y golpes con arma, entre otros. Sin embargo, la clave está en el perfecto acabado de cada animación y, ante todo, en su perfecta sincronización con los controles, que responden a nuestras órdenes de una manera muy satisfactoria.
A medida que luchen, nuestros personajes mejorarán su nivel de estilo, lo cual irá íntimamente relacionado con el grado en que podremos personalizar a nuestros personajes dentro del editor.

Soul Calibur nunca ha sido sólo gráficos o jugabilidad, sino que siempre ha fusionado los dos apartados para dar lugar a una inconfundible experiencia de juego, y esa es la filosofía que se ha mantenido en una cuarta entrega que presenta armonía en todas sus facetas, desde los personajes y sus movimientos hasta los escenarios y su importancia durante las batallas.
De hecho, una de las innovaciones para esta cuarta entrega es la incorporación de una veintena de escenarios interactivos, los cuales sentirán nuestros golpes y las caídas de nuestros adversarios. Cada superficie, ya sea de madera, de cerámica o de piedra, responderá de manera diferente, siendo posible encontrarnos con situaciones especiales como destrozar la cubierta de un barco o empujar una valla metálica en una especie de circo para así hacer más grande el escenario.
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No será nada extraño que, por la acción del combate, nuestros personajes acaben con alguna armadura de menos. Es lo que se conoce como el Destrozo de Alma, una de las incorporaciones más llamativas de Soul Calibur IV.
No pierdas la armadura
La variedad de situaciones es extensa, pero lo mejor es que podremos aplicar ciertas estrategias en base al diseño de niveles. Por ejemplo, una gran cantidad de escenarios tienen límites, con lo que se hace posible echar a nuestros oponentes de un certero golpe cuando se encuentren en el borde.
Pero si queremos ser más elegantes y luchar hasta el final, Project Soul ha incorporado también algunas novedades realmente revolucionarias con respecto a la jugabilidad tradicional de la franquicia. Hablamos del Indicador de Alma, que se dispondrá al lado de la barra de vida para indicarnos el momento en que nuestro luchador o rival corre el riesgo de un Destrozo de Alma, que traducido a nuestro idioma es algo así como perder una de las tres armaduras (superior, media o inferior) de las que dispone cada personaje.
Los destrozos se dejarán notar tanto en la barra de vida (los ataques sucesivos le harán más daño) como en el modelo 3D del luchador en cuestión, quedándose en ocasiones en paños menores. Así que será mejor intentar no llegar a estos extremos, propiciados por protegernos demasiado o por recibir un número de ataques consecutivos sobre nuestro cuerpo. Y es que, aparte de la citada pérdida de armadura, podrían ocurrirnos cosas mucho peores, como recibir unos Finales Críticos (o “fatalities”) que, aunque no veremos mucho durante el juego, sí que tendrán un efecto fulminante sobre los afectados.


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