Análisis: Mass Effect: Bring Down the Sky| 14 de marzo de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 1 de 3 |
| El inolvidable título de ciencia ficción de Bioware expande su colonia hasta el planeta X-57. |
Cuando todavía muchos no han terminado la magistral y gigantesca campaña de Mass Effect, Bioware lanza El Cielo se está Cayendo, su primer pack de expansión. Cerca de hora y media de contenido extra donde deberemos derrotar a los temibles Batarianos en su despiadado intento de arrasar una colonia humana masivamente poblada. |
La presencia de contenido extra para los videojuegos en forma descargable está siendo uno de los puntos recurrentes de esta generación de videoconsolas. Desde elementos tan poco trascendentales como avatares o temas para el fondo de pantalla, hasta expansiones completas como el fenomenal Shivering Isles de Oblivion.
El Cielo se está Cayendo, la primera expansión de Mass Effect queda a medio camino entre estas dos vertientes. Desde luego no aporta un mero puñado de imágenes o algo similar, pero tampoco llega a la profundidad de otros añadidos para títulos que hemos visto como elementos descargables.
Por la modesta cifra de 400 Microsoft Points y tras la descarga de poco más de 250 megas, accederemos a una misión extra de carácter secundario, cuya duración es cercana a la hora y media y, que si bien es cierto que no ofrece nada memorable ni novedoso, la verdad es que es un extra bienvenido.
En El Cielo se está Cayendo nos veremos inmersos en un intento de atentado terrorista a cargo de los rebeldes Batarianos. En nuestra mano quedará proteger a más de cuatro millones de personas del letal impacto de un asteroide.
X-57 La Luna del Caos
Todo en El Cielo se está Cayendo se desencadena por la intención de los habitantes de Terra Nova de expandirse. El planeta colonizado por los humanos tiene una gigantesca urbe con cerca de cuatro millones de ciudadanos, y su incontrolable crecimiento ha empujado a sus autoridades a proponer el acercamiento hasta su órbita de un asteroide, el X-57, con la intención de hacerlo habitable y aprovecharlo para instalar infraestructuras y extraer sus ricos minerales.
La operación por compleja que parezca es, aparentemente, más barata que llevar allí equipos de prospección y trasladar los minerales hasta Terra Nova, de modo que se instalan unas antorchas de fusión –que actúan a modo de propulsores- para atraer el X-57 hasta los dominios de Terra Nova.
Como cabía esperar algo sale mal, y es que unos comandos de terroristas Batarianos se hacen con el control de los propulsores, y fuerzan las antorchas de fusión para tratar de hacer chocar el satélite contra el planeta.


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