Análisis: Hellgate: London| 3 de noviembre de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 1 de 5 |
| Un apocalíptico Londres acoge a los últimos vestigios humanos. Acción y rol se enfrentan a los demonios. |
La humanidad ha sido devastada, y sólo un puñado de hombres y mujeres luchan convertidos en modernos templarios contra las hordas de monstruos que tratan de destruir lo poco que queda de lo que llamábamos Londres. Para estos guerreros las estaciones de metro se han convertido en su único hogar, y la faz de la tierra en un apocalíptico campo de batalla. |
En esta brillante recta final del 2007 estamos disfrutando de formidables juegos de rol para Pc. Al extraordinario The Witcher y a la notable expansión de Neverwinter Nights 2, hay que sumar en esta ocasión HellGate: London. Un título con un planteamiento muy diferente a esos dos ejemplos, que apuesta decididamente por la acción.
El juego de Flagship Studios se cuenta entre los fieles seguidores del género rol-acción que tan profundamente marcó Diablo, y entre su estudio desarrollador se cuentan, no por casualidad, buena parte de los ideólogos y creadores de la mítica joya de Blizzard. HellGate London, con sus virtudes y sus defectos, es un correcto heredero del espíritu del clásico de 1996, aunque todo suena a déjà vu en esta revisión en clave futurista, y hay ciertas decisiones en su planteamiento francamente discutibles.
Por los Vivos…
El juego que nos ocupa nos traslada a un inmejorable escenario para un juego de rol. Londres devastado por un ataque demoníaco se debate entre su desaparición y su desesperada resistencia en forma de guerrillas humanas. Una sociedad secreta conocida como templarios trata de devolver el golpe desde las profundidades de la tierra donde han logrado esconderse, y para ello utilizarán magias arcanas y modernas armas.
El esperado HellGate: London debuta por fin en nuestro país. El título de los creadores de Diablo conserva muchas maneras de éste, pero sabe encontrar su propia personalidad sobre todo gracias a su fenomenal ambientación.
Este es el punto de partida del juego, que lamentablemente no se explota apenas, y pese a que se trata de una prometedora y fascinante premisa no se elabora con ninguna profundidad. Que nadie se lleve a engaño, esto es un juego de acción y el argumento está ahí, pero no está excesivamente tratado y los pocos giros que hay son más bien justificaciones algo pobres.
La sensacional escena introductoria que supone el espectacular video que ya disfrutamos hace meses, parece el preludio de un hilo argumental marcado por lo épico y lo emocional; pero nada más lejos de la realidad, los diálogos están mal escritos, carecen de interés, y tienen una medida lamentable de donde se encuentra la fina línea que separa la conversación detallada del tedio más absoluto. No obstante el título, consciente de su fuerte debilidad en este aspecto, incorpora el subrayado de los aspectos vitales de los interminables diálogos, y además nos permite omitirlos por completo pulsando sólo un botón.
El ambiente está razonablemente bien conseguido, gracias a la sensación de realmente estar paseando por una ciudad en ruinas y al ocasional vuelo de naves espaciales por el perpetuamente encapotado cielo londinense.
Hay, asimismo, una intención leve de acercarse a un sistema de “bandos”, con un menú que nos indicará nuestra sintonía con las diferentes facciones y grupos de personas que encontramos en el juego. De este modo podremos resultarles amables, indiferentes, etc., a las facciones de las profesiones disponibles, o a las gentes que habitan las distintas estaciones de metro según nuestro comportamiento con ellos. El escaso control sobre la capacidad de toma de decisiones, y lo leve de las repercusiones del caer mejor o peor le restan importancia a este superficial intento.


El análisis de los lectores
¿Has probado el juego? Anímate y comparte tu experiencia con el resto de jugadores realizando tu propio análisis. Tu artículo será publicado en la revista y leído por muchos usuarios, ¡Lúcete!