Análisis : The Burning Crusade| 19 de febrero de 2007 / Por Daniel Mauro | Página 1 de 3 |
| La absorbente fantasía del universo de World of Warcraft, continúa. |
World of Warcraft (WoW) continúa su ascendente e imparable camino. Sigue dominando el panorama del Rol online, de él se prepara una película, y ahora crece y se revitaliza con el estreno de su primera expansión, Burning Crusade. |
Es muy difícil no quedarse impresionando ante el éxito que ha conseguido Blizzard con World of Warcraft. Su apabullante cifra de más de 8 millones de suscriptores marea, y deja muy claro que este nuevo gran fenómeno de los videojuegos todavía tiene mucho que decir, aunque cuente ya con más de dos años de vida. De hecho, Burning Crusade su recién estrenada primera expansión, viene a reafirmar este poderío, consiguiendo mantener viva la llama que sienten los jugadores más veteranos por el juego, así como alentar a nuevos jugadores para que prueben el que sigue siendo el mejor MMORPG.
Antes de entrar en materia, decir que no es fácil descubrir todo lo que esconde una expansión como esta, más teniendo en cuenta que pertenece a un juego tan inmenso como es WoW, por lo que sólo tras haber jugado tanto a su Beta como a su versión final durante un tiempo prudencial, nos atrevemos a desgranar lo que esta supone, desde un punto de vista razonable y sin haber querido dar una opinión apresurada. Esto es lo que hemos encontrado en nuestro peligroso y excitante camino.
Con Burning Crusader es posible llegar a nivel 70, usar monturas voladoras o desarrollar una nueva profesión, joyero. Las novedades son muchas.
Un nuevo mundo y dos razas
Terrallende es el nuevo y misterioso continente que abre su enorme portal oscuro en Burning Crusade. Con él, se destapan una lógica e ingente cantidad de nuevos escenarios y aventuras que abordar: cientos de nuevas misiones, nuevos raids, muchos más monstruos y objetos. Pero más allá de la cantidad, desde el principio lo que verdaderamente llama la atención es el cuidado que ha vuelto a poner Blizzard en la elaboración de todas estas novedades.
Nos encontramos ante una calidad gráfica y artística excelente, de desbordante imaginación y que destaca muy especialmente en sus nuevos territorios: Nagrand, el Valle Sombreluna, la Marisma de Zangar, el bosque de Terokkar… Todo estos entornos cuentan con grandes espacios exteriores, ricos en detalles, y poseedores de ambientes muy variados y con su propio encanto especial. Sencillamente, y sin miedo a equivocarnos, podemos decir que estamos ante los mejores gráficos hasta la fecha en un juego online.
Junto con Terrallende, otro de los grandes aportes que trae Burning Crusade, es la aparición de dos nuevas razas: los elegantes Elfos de Sangre y los fornidos Draenei. Horda y Alianza, reciben así unos muy sugerentes personajes, que dan más fuerza a cada facción, y que permiten obtener algo que esperaban muchos jugadores: tener chamanes la Alianza y Pícaros la Horda.
Los Elfos de Sangre son más estilizados que los Elfos Nocturnos y resultan francamente llamativos. Su primera zona es realmente preciosa, y su capital Silvermon es una delicia para los ojos. Los Draenei son la raza más corpulenta de la Alianza (casi tan altos como los Tauren o los Trols). Venidos desde el espacio, poseen un halo de misterio especial y su capital es Exodar. En definitiva las dos razas resultan muy acertadas, y especialmente Los Elfos Sangrientos atraerán a nuevos jugadores hacia la Horda, claramente menos poblada que la Alianza, por lo menos hasta ahora.


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