Impresiones GC 2007: Viking: Battle for Asgard| 4 de septiembre de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 3 |
Llama la atención el salvaje tratamiento de los combates por parte de Creative Assembly. Las espadas y las hachas en la vida real cortan, ¿no? Pues prepárate para el festival de decapitaciones, desmembramientos y enemigos partidos por la mitad de Viking. La majestuosa estampa de nuestro rubicundo héroe es todavía mucho más impactante cuando clava una de sus armas en la cabeza de un enemigo o mientras arranca de un machetazo el brazo de otro.
¡…A la Batalla!
Pero el elemento recurrente de los juegos de Creative Assembly es la guerrra, y en Viking no podía faltar. Las espectaculares batallas multitudinarias son la clave del título, y en el juego cuando consigamos reunir suficientes hombres para erigir un ejército, estaremos en disposición de enfrentarnos a las tropas enemigas directamente en campos de batalla o incluso asediar sus ciudades o castillos.
Viking no es un juego que esté caracterizado por el rigor histórico como hemos señalado, y la presencia de numerosos aspectos de la mitología de los vikingos será recurrente. El tener a los dioses de nuestro lado nos proporcionará diferentes poderes, incluido el de invocar a gigantescos dragones para que nos ayuden durante la batalla. El estar inmerso en una enorme y caótica trifulca rodeados de cientos de soldados mientras los dragones atacan desde el aire a nuestros enemigos es una experiencia verdaderamente genial, que sin duda es uno de los puntos fuertes del juego.
Como brutal vikingo con implacables dotes de combate, la presencia de enemigos desmembrados, sangre y vísceras, serán algo cotidiano en nuestra aventura. El culpable no será sólo nuestro armamento, sino también los poderes míticos con los que contaremos, o los ejércitos que nos acompañarán.
De modo que ahí estamos, repartiendo espadazos a diestro y siniestro, y escoltados por cientos de vikingos que, como nosotros, también están matando, saqueando y destruyendo todo lo que pueden. En algún momento del combate atisbaremos sobre las figuras de nuestros enemigos a un personaje anormalmente grande que sobresale por encima de las cabezas de la infantería rival. Se trata del comandante del ejército oponente contra el que deberemos librar una sangrienta pelea.

