Primer contacto: Just Cause 2| 8 de febrero de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 1 de 3 |
| El agente Rico Rodríguez se embarca en una nueva y estridente aventura de acción. |
Rico Rodríguez está de vuelta. El agente especial más espectacular, salvaje y extremo de la CIA se embarca de nuevo en una aventura, si cabe, más impresionante que la anterior. Más vehículos, más armas y más misiones para la segunda parte del que fuera uno de los juegos más prometedores del 2006. |
Era imposible no mostrarse optimista con la salida del primer Just Cause. La promesa de un gigantesco entorno, una jugabilidad a lo GTA pasada por el filtro del 007 más desmadrado y adrenalínico, y unos gráficos impactantes parecían garantizar un videojuego memorable. No obstante finalmente el juego quedó a medio camino en casi todos sus aspectos, y terminó siendo tan sólo un título de acción notable, algo alejado de las expectativas creadas.
Just Cause 2, sin embargo, parece una versión convenientemente corregida y aumentada de su predecesor. Con un sistema de apuntado más pulido, con mayor variedad de misiones, situaciones más desafiantes y una IA muy pulida estamos ante una de las puntas de lanza del género de acción para 2008.
Robert Rodríguez Vs Misión Imposible - Round 2
Just Cause 2 comienza en términos temporales muy lejos de donde terminó la primera entrega. El agente Rico Rodríguez se encuentra de vacaciones en Sudamérica disfrutando de un merecido descanso. Sin embargo, como para todo buen agente de operaciones especiales, el teléfono está siempre encendido, y su vieja compañera María Kane solicita su ayuda para resolver un problema originado en una de las malayas islas de Panau.
Rico Rodríguez vuelve al servicio. El más macarra, chulo e intrépido de los agentes de la CIA vuelve a viajar a un paraíso tropical, en esta ocasión con el objetivo de matar a un buen amigo.
En esta ocasión no se trata de luchar para derrocar un gobierno tiránico o contra los cárteles de la droga; en Just Cause 2 Rico se verá obligado a fijar como objetivo a su viejo amigo y mentor Tom Sheldon, en una historia de asesinato cuasi-fraternal que no por vista cientos de veces deja de contar con un cierto atractivo. Sin embargo, y pese a lo pretendidamente serio que suene este adelanto del argumento, el juego sigue conservando ese toque del cine más casposo de Robert Rodríguez convenientemente mezclado con las escenas de acción más delirantes de Misión Imposible o 007.
De este modo la explosiva fórmula Just Cause se traslada de los parajes tropicales de Sudamérica a los igualmente paradisíacos entornos de Oceanía, pero manteniendo en todo momento su apuesta por los argumentos más demenciales y por un desarrollo abierto que no esté encorsetado por la presencia abrumadora de un hilo principal.
Sin embargo desde Avalanche Studios, conscientes de los matices repetitivos que plagaron a su primera parte, han decidido experimentar con el segundo episodio y transformar y alargar la experiencia modificando determinados factores. Por ahora se han fulminado por completo las repetitivas misiones secundarias que enfocaban objetivos como liberar ciudades o recoger objetos, y se trabaja en lograr la megalómana meta de crear casi 1.000 actividades que apoyen a la campaña principal.

