ELEX - Análisis PC / PS4 / Xbox One

Potencial desaprovechado

7,0
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Abraza la magia y acaba con tus enemigos a golpe de espada, déjate seducir por la tecnología hasta convertirte en una máquina de matar sin corazón, o simplemente saquea, roba en la piel de un forajido para alcanzar la victoria con el botín robado. En el nuevo RPG de los autores de Gothic y Risen tienes libertad para actuar como te plazca, ¡y es genial!, pero este análisis de ELEX también saca a relucir los puntos negros de un videojuego que aspiraba a mucho más.

Libertad. Poder hacer lo que te venga en gana... ateniéndote a las consecuencias. Qué bien suena, qué bien luce en la descripción de las grandes aventuras de rol, pero qué pocos videojuegos son capaces de hacerte sentir, realmente, que tus actos influyen de forma clara en el devenir de la acción, en la vida de todos esos personajes que pululan alegremente por los mundos virtuales que tanto nos gusta explorar. Piranha Bytes, autores de Gothic o Risen, son uno de los pocos estudios que entienden bien la trascendencia de estas palabras y lo saben reflejar en todos sus trabajos. ELEX no es una excepción pero como ha ocurrido con los últimos proyectos del equipo alemán, también adolece de los mismos problemas técnicos y jugables que de una u otra forma terminan restándole un gran atractivo al conjunto final. No me entendáis mal.


Me fascina el colosal tamaño de Mágalan, el mundo post-apocalíptico al que nos transportan, y de verdad admiro la libertad de acción que nos ofrecen nada más iniciar nuestro viaje en la piel de Jax, uno de los altos mandos del ejército de los Albos, básicamente los villanos, que ha sido traicionado y herido de gravedad por los suyos quedando completamente desarmado y sin habilidades especiales. Una excusa poco original para dar comienzo a un RPG que en lo argumental, y en el propio diseño de su universo de ciencia ficción, con algo de fantasía, peca de ser eso mismo, poco original; demasiado típico para los estándares actuales. No es algo que me moleste en exceso aunque sí le resta cierto atractivo al presentar su historia con una narrativa un tanto irregular, torpe, sin la emoción que se espera de un videojuego de estas características.


Tiene sus momentos, sus personajes destacados, pero en líneas generales los padres de Gothic no terminan de dar con la tecla exacta que te haga enamorarte del caótico mundo en el que te dejan suelto casi sin limitaciones... que es precisamente lo que más valoro del videojuego. Puedes ir donde quieras, como quieras y cuando quieras siempre teniendo en cuenta que tus acciones, tu forma de proceder, dejarán huella en los habitantes de Mágalan. Lograréis que os admiren por vuestras gestas, pero también podéis provocar que os odien, que vayan a muerte a por vosotros o, por simple desidia, que alguien importante pierda la vida dejándote sin la posibilidad de conocer su historia, de afrontar las misiones y desafíos que tenía guardados para ti. Realmente te sientes dentro de un mundo vivo, que crece contigo, por eso duele tanto que lo nuevo de Piranha Bytes se haya quedado, una vez más, a las puertas de la gloria.



¿Magia? ¿Tecnología? ¡Lo que tú decidas!

Como en una buena receta de cocina ELEX tiene todos los ingredientes para convertirse en un grandísimo RPG, pero al equipo de desarrollo se le ha ido la mano en los fogones y ha terminado errando el tiro donde menos debían hacerlo, presentando un sistema de combate algo torpe, cuadriculado, que por momentos puede resultar incluso frustrante. Los movimientos del héroe y sus enemigos son toscos, ortopédicos, lo que de alguna forma dificulta que puedas disfrutar plenamente de unas batallas en las que se combina el uso de armas de fuego con espadas e incluso magia. Sobre el papel la idea es maravillosa, más cuando puedes ejecutar combos, ataques especiales, bloqueos, esquivas e incluso valerte del jetpack, una maravillosa herramienta de exploración, para golpear a los rivales también desde el cielo. Puede ser emocionante, a veces lo es, pero la falta de fluidez en estas batallas; la sensación de que no tienes el control total de la situación, termina convirtiéndose en un problema mayúsculo.

Cada facción posee sus propias armas y habilidades especiales. ¿Por cuál de ellas te decantarás? Esta decisión marcará el curso de la aventura.

Se agradece la variedad de armas, el que puedas especializarte en varios estilos de combate, pero si a estas malas sensaciones añades unos enemigos con una inteligencia artificial poco lúcida, que también afecta a nuestros aliados, o que en las batallas contra varios rivales la acción se vuelve tortuosa debido a ciertos problemas con el sistema de fijación de objetivos, cuesta no sentirse tremendamente decepcionado. A pesar de las buenas ideas y de las muchas opciones que tienes a tu alcance, las peleas en ELEX no son especialmente divertidas y esto, en un videojuego donde hay tantos y tantos combates, resulta grave. Lástima. Y lo digo sinceramente. Usar espadas, hachas, arcos... o apostar por granadas, pistolas, lanzallamas o armas láser es un espectáculo sin igual que no hace sino mejorar cuando entre medias también puedes valerte de la magia para sorprender a los rivales con fantásticas habilidades especiales. Todo dependerá de cómo distribuyes los puntos de experiencia, claro, pero principalmente de la facción a la que decides seguir.


A pesar de las buenas ideas y de las muchas opciones, las peleas no son especialmente divertidas

Las opciones no son muy originales aunque cumplen muy bien con lo esperado. Tenemos a los Berserker, renegados de la tecnología que apuestan por armas blancas y la magia; los Clérigos, una sociedad que crece alrededor de la tecnología y, por ende, hacen uso de ella para crear mortíferas herramientas de destrucción masiva; los Forajidos, una sociedad sin ley cuya mayor virtud es su capacidad para crear, modificar y personalizar cualquier arma que encuentren en su camino; y por último los Albos, claro, el gran enemigo a batir; una facción militarizada que se vale del Elex, una preciada materia prima capaz de dotar a quienes la consumen de un poder inigualable... hasta que terminan sucumbiendo a ella, como una droga, y pierden el control de su cuerpo. No es algo que afecte a los Albos, y es por ello que son un rival tan duro de batir.

Al subir de nivel podrás mejorar los atributos físicos del protagonista, así como aprender nuevas destrezas de los maestros que encontrarás en las ciudades.

Por desgracia el videojuego de Piranha Bytes no permite aliarse con más de una facción y, por tanto, cuando te decantas por una u otra, estás renunciando a adquirir las armas y habilidades especiales más destacadas de las restantes facciones. A veces supone un duro trance pues, de alguna forma, te limitan a la hora de crear al personaje que más te plazca. ¡Y eso que hay opciones!, aunque el videojuego peca de una deficiente interfaz de usuario que ayuda poco a entender y disfrutar de todas ellas. Con tus puntos de experiencia puedes potenciar la fuerza, destreza, inteligencia... y con ello adquirir los conocimientos necesarios para usar cierto tipo de armas, la magia o perfeccionar tus dotes dialécticas; y luego tienes los talentos, una amplia variedad de habilidades que debes aprender de manos de los maestros que encuentras en las muchas ciudades que conforman el mundo de Mágalan, y que ahondan todavía más en las posibilidades de personalización de nuestro aventurero.


Es genial perderse en un mundo post-apocalíptico como el que recrea este videojuego

No me gusta tanto que en los compases iniciales de la aventura haya tan poco margen para la improvisación. Convencer a otros mediante el don de la palabra, por ejemplo, es un recurso que hasta bien avanzada la partida no resultará de verdad efectivo, quedándote muchas veces con la sensación de que algunas opciones, ciertas habilidades, no están del todo aprovechadas. Y no es que ELEX sea una aventura lineal que te obligue a seguir un único camino. Por poder, puedes crear tus propias armas, pociones y equipo defensivo, o mejorar y potenciar las habilidades de las que ya tengas en tu poder. ¿El problema? Lo que decía antes. La interfaz de usuario es terrible, hasta el punto de que ni tan siquiera tenemos una pestaña para ver el equipo que usa nuestro protagonista. La estética no está mal pero a nivel funcional... es difícil hacerlo peor.

ELEX sorprende por su gran variedad de localizaciones: hay bosques, desiertos, zonas nevadas y regiones volcánicas. Gracias al Jetpack, explorarlas es un placer.

ELEX tampoco sorprende con el diseño de misiones, que son por lo general tareas demasiado típicas, simplonas, a las que no acompaña una buena base argumental que por lo menos nos incitara a seguir adelante. Claro que está genial perderse en un mundo post-apocalíptico como el que recrea este videojuego y, por supuesto, hay misiones que están realmente bien y son capaces de emocionar con su acción, pero son las menos. Se nota la veteranía de los autores de Gothic a la hora de crear un fantástico entorno de juego con montones de secretos por descubrir y grandes aventuras que vivir pero, cuando de lo que se trata es de contar una buena historia y hacer que esta resulte interesante... este RPG está muy lejos de lo visto en otros títulos recientes.


¡No le falta de nada! De verdad sorprende la variedad de opciones que ofrece y su libertad de acción, pero a la hora de conjugar todos estos elementos, Piranha Bytes no termina de alcanzar las cotas de genialidad de otras aventuras de rol más recientes. Aunque es un videojuego con el que se disfruta, y mucho, sus problemas y carencias nunca dejan de salpicarte en la cara. Y voy más allá de lo meramente visual, donde está claro, ELEX es un videojuego discreto. Hay mucha artesanía, buen gusto diseñando a mano el vasto mundo de Mágalan, pero el acabado general y, en concreto, el pobre modelado y animaciones de los personajes, son difíciles de sobrellevar. Más que nada porque en cierto modo, también afecta a lo jugable con un tosco sistema de control, unas batallas por momentos frustrantes, ralentizaciones en Xbox One y PS4, y unos aliados que en cualquier momento pueden quedarse parados, mirando, mientras sufrimos el ataque de unos enemigos que tampoco son especialmente inteligentes.


¿Es o no un juego recomendable? Sí... pero con matices. Es un buen RPG, con mucho potencial, que te puede mantener pegado al PC o la consola durante más de 50 horas. ¡Y la aventura sigue una vez completas la historia!, así que hay juego para rato. Especialmente porque tus decisiones cambian el curso de una historia, traducida al español, que en algunos momentos puede llegar a sorprender. Con algunas actualizaciones el videojuego pulirá algunos de los errores aquí citados y entonces, la experiencia mejorará. Sin embargo, hay otros aspectos que parece difícil puedan ser mejorados y es lo que de alguna forma hace de ELEX es una gran oportunidad perdida.


7,0
“Interesante”
Valoración 3DJuegos - ELEX
Jugabilidad:
Gráficos:
Sonido:
Innovación:

Tiene un potencial enorme pero ELEX no sabe sacar provecho de él. Su libertad de acción y el vasto mundo post-apocalíptico que permite explorar casi sin limitaciones no son suficientes para llevar al éxito a un RPG que no da la talla en aspectos capitales como su sistema de combate, por momentos frustrante, o la calidad de su argumento, que resulta demasiado genérico. El nuevo videojuego de los autores de Gothic tiene detalles de calidad, es fácil disfrutar con su acción, pero no tanto como cabría esperar.

La libertad de acción. Puedes hacer lo que te plazca

Su mundo post-apocalíptico y cómo tus acciones influyen en él

La mezcla de magia con tecnología.

Diseño de misiones no muy inspirado y un argumento demasiado genérico

El sistema de combate tiene graves carencias

Deficiente interfaz de usuario, obre a nivel audiovisual y ralentizaciones en consola

Duración: 50-70 horas

Jugadores: 1

Idioma: Textos en español y voces en inglés

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