Bandera negra en gráficos
El control, basado en el “stick” analógico, aunque algo caprichoso, se comporta bastante bien (máxime cuando es posible modificar la sensibilidad de giro). Pero hay algo que no se puede perdonar a un juego que intenta ser un simulador. Nos referimos al apartado gráfico. No es que nos encontremos ante una hecatombe visual, pero parece como si el videojuego se hubiera propuesto sacar a relucir todo lo que puede hacer mal una consola como Nintendo 3DS: superficies dentadas, objetos que se traspasan unos a otros, “popping”, numerosos defectos de iluminación...
La “intro” del juego (rescatada directamente de las versiones previamente citadas) nos hace frotarnos las manos para después dejarnos ver la realidad gráfica del juego, y no una precisamente agradable. La falta de definición es una constante a cada vuelta que demos, pero lo peor es el aspecto tan sumamente poligonal que muestran modelados de coche y de escenarios (propios de otra época). Todo carece de detalle, con texturas borrosas que a veces hasta nos impiden distinguir con claridad la publicidad de los monoplazas.
En resumen, un acabado visual muy pobre, indigno de una Nintendo 3DS que puede hacer mucho más. Ni tan siquiera tenemos daños visuales mínimos (no esperéis pérdidas de alerones) o una adecuada representación de la suciedad en los neumáticos, que se limpiarán, como por arte de magia, a las pocas décimas de segundo de volver a la pista. Hasta creemos que hay algún desalmado en el “paddock” de este F1 2011 que se dedica a robar espejos de retrovisores, ya que si no nos explicamos por qué no están. Y no es ninguna nimiedad, porque algunos necesitamos mirar hacia atrás mientras competimos (no, tampoco hay ningún botón que supla este defecto).
La pantalla táctil sólo nos servirá para cambiar de vista y consultar el orden de carrera, así como contemplar tiempos.
Por lo menos, las
cinco cámaras del videojuego original siguen aquí presentes. Eso sí, la decisión de colocar el botón de cambio de vista en la pantalla táctil no ha sido la mejor decisión (menos cuando vas a 300 km/h y necesitas que todo esté accesible). Al menos, hay otros aspectos, como el “frame rate”, que se comportan, resultando robusto, al mismo tiempo que se aprecia algo de implicación al introducir aspectos accesorios, como el temblor de la cámara, lo cual potencia algo más la sensación de velocidad.
Aspectos como la lluvia están, de la misma forma, bien resueltos, y hasta hay reflexiones en la pista que llegan a sorprender por el tremendo contraste que conforman con respecto al resto del título. No todo iba a ser negativo, ni mucho menos. Pero antes de llegar al último de los atributos positivos, pero limitados, de F1 2011, hemos de citar lo mal que está ejecutado el efecto 3D. No sólo aporta poco a las carreras, pronunciando débilmente la profundidad, sino que ofrece un efecto “fantasma” (de visión doble) sobre todo en lo referente a elementos de la interfaz.
El sonido le anda a la par. Puede que las melodías que nos acompañan entre carrera y carrera sean notables -llegan directamente de la versión original-, pero los efectos sonoros tiran mucho de librería (no precisamente del género de la condución), y además mal escogidos. No diremos a lo que suena un choque en este juego. Diremos simplemente que no encajan con una competición de Formula 1. Algo parecido a lo que ocurre con el rugido de motores, que no tiene nada que ver con lo escuchado en las ediciones “next-gen”.
¿Quieres mirar hacia atrás? Pues, por si no te has fijado, algún gracioso ha quitado los espejos en los retrovisores, así que tú mira hacia adelante.
Pero lo prometido es deuda. Hay todavía algo positivo en este título, y lo encontramos en su
multijugador. Su parrilla de corredores online no es exagerada (un máximo de cuatro), sus modalidades tampoco impresionan (Carrera, Contrarreloj y Duelo de constructores), pero al menos funciona, y sin “lag”, lo cual viendo el resto de la obra ya nos parece una proeza.
Actualmente, y teniendo en cuenta que el título lleva tan sólo unos días en el mercado, hallar una partida se hace realmente complicado, pero una vez establecida una conexión se abrirá ante nosotros una sustanciosa cantidad de opciones: selección de circuito, vueltas a completar, presencia o ausencia de daños, meteorología, penalizaciones... Todo en el interior de un título que podría haber dado mucho más, probablemente si su planteamiento inicial hubiera sido menos ambicioso y más realista con las posibilidades tanto del equipo como de Nintendo 3DS.
Pero tal y como ha resultado ser este F1 2011, nos cuesta recomendarlo a los amantes de la Formula 1. Incluso dudamos si recomendárselo a algún aficionado al género de la conducción. Queriendo ser simulador, pero resultando ser un arcade, y no de los mejores, la creación de Sumo Digital no cumple con sus objetivos. Puede resultar hasta agradable dar un par de vueltas una vez acostumbrados a la baja calidad del producto, pero a niveles tan exigentes como los de la F1, los desarrolladores deberían haber empezado por mimar el acabado gráfico para, a partir de ahí, lograr el juego que ansiaban. No ha sido así, y su particular carrera se queda a medias, aunque con todavía potencial -si se sabe aprender de los errores- para acabarla en buena posición la próxima temporada.
Valoración de F1 2011
Los excelentes resultados logrados por el título de Codemasters en las consolas “next-gen” han acabado siendo, probablemente, el mayor enemigo de Sumo Digital al intentar repetir el éxito en Nintendo 3DS con F1 2011. Un quiero y no puedo que parte de la voluntad de diseñar un simulador portátil, pero que sólo lo acaba siendo en la forma, porque en el fondo obtenemos un producto muy arcade, y no de los mejores, debido tanto a fuertes inconsistencias de planteamiento como, sobre todo, a un apartado gráfico que desprecia el potencial de Nintendo 3DS. El podio tendrá que esperar.