Poder, coraje y sabiduría. La leyenda ha vuelto y, con ella, un nuevo planteamiento a doble pantalla que recoge lo mejor de la trifuerza para continuar las aventuras que dejó sin terminar el héroe del viento. Más agua, más islas y más enigmas en un título en el que un simple grano de arena puede determinar el éxito de tu misión. Bienvenido al mundo del tiempo y sus limitaciones. ¿Serás capaz de derrotar al reloj de arena?
Todos los videojuegos tienen una historia, pero solamente uno se convierte en leyenda. Zelda ha vuelto una vez más y lo ha hecho para demostrarnos que aquella fábula que comenzó a escribirse sobre una NES allá por el año 1986 sigue tan viva como siempre. La historia de un valeroso guerrero que luchaba para librar de las garras del mal a una adorable princesa se ha transmitido de generación en generación, dejándonos ya, a día de hoy, cerca de una docena de títulos en los que la aventura, la exploración, las batallas y, sobre todo, los enigmas han sido los protagonistas de una de las franquicias más rentables dentro de la historia de los videojuegos.
Pero no es justo hablar solamente de rentabilidad cuando nos dirigimos a la obra del gran gurú Miyamoto. Debemos ir más allá y alzar nuestra mirada para contemplar a la trifuerza, un símbolo dorado y milenario que ha sido la razón de ser de un videojuego que ha valorado la valentía, la fuerza y la sabiduría como pilares fundamentales a la hora de estructurar cada una de las pruebas a superar en aventuras repletas de mazmorras, ciudades y habitantes con los que dialogar. Zelda es emoción, es lucha, pero también nos hace pararnos a pensar y, en algunas ocasiones, a atascarnos con unos acertijos aparentemente irresolubles.
El cien por cien de nuestras acciones serán llevadas a cabo gracias a nuestro stylus, el cual no tendrá ni un minuto de respiro, tanto si vamos por tierra como si atravesamos las olas del mar. Sobre la superficie será suficiente con tocar el lugar exacto para que Link se desplace hasta él, pero en el mar tendremos que trazar una ruta para dirigir nuestro navío. No serán unas aguas siempre tranquilas, sino que en alguna que otra ocasión tendremos que hacer uso de nuestro cañón para evitar que nos aborden.
Usarás hasta la tapa de la portátil
Con este nuevo título para Nintendo DS, continuación espiritual y también argumental del magnífico Wind Waker, la balanza de la trifuerza se desequilibra, dando una mayor importancia a nuestro ingenio a la hora de resolver puzles. La fuerza ya no es tan importante como antes, y eso es algo que se nota al jugar unas pocas horas a Phantom Hourglass. Esta vez, la división más grande de desarrollo de Nintendo ha optado por sacar a relucir toda su imaginación, recopilando toda la experiencia anterior y aplicándola a las nuevas posibilidades que da el tener como aliadas a las características especiales de Nintendo DS.
La pantalla táctil, el micrófono, la doble pantalla... e incluso la tapa de la portátil entran en juego. Phantom Hourglass realiza el mejor aprovechamiento tecnológico de la "dual screen" hasta la fecha, y es que desde el primer minuto hasta el último no nos despegaremos de nuestro stylus. Gracias a él dirigiremos a Link, gracias a él golpearemos a los adversarios y gracias a él navegaremos entre los objetos y trazaremos trayectorias en el caso de que ataquemos con nuestro boomerang. La nueva aventura del que en Ocarina of Time se nos descubriera como un Kokiri es toda una experiencia de principio a fin. No volverá a recurrir a la magia del viento para hacernos navegar por un vasto mundo repleto de mares, pero sí que nos obligará a jugar con el tiempo, el cual muchas veces tendremos en contra.