análisis: Tony Hawk's Project 8| 6 de diciembre de 2006 / Por Joan Abad Extremera | Página 2 de 4 |
Los objetivos que se nos proponen son muy variados, y siempre haciendo uso de los trucos con la tabla, deberemos, por ejemplo, dejar que una fotógrafa nos retrate haciendo algún movimiento en concreto, que un cámara nos grabe para su programa, o que llenemos las paredes de la ciudad con carteles de una nueva escuela de baile.
Aparte de estos objetivos, también habrá retos o competiciones con estrellas como Rodney Mullen, Mike Vallely o Ryan Sheckler, que nos pedirán un determinado número de trucos para superarlos.
El argumento del juego tan solo es una excusa para que hagamos trucos con nuestra tabla una y otra vez, pero realmente, engancha.
Solos o acompañados
Junto a este interesante e innovador modo Carrera, Tony Hawk’s Project 8 tiene otros modos de juego. Por un lado, y para jugar solo, tenemos el modo Skate libre donde podemos dar rienda suelta a nuestra imaginación y practicar nuestras técnicas de skate.
En el modo para dos Jugadores podemos enfrentarnos a un amigo en diversos minijuegos como “Ataque de trucos”, donde vencerá el jugador que tenga más puntos al agotarse el tiempo, o “Horse”, una especie de “Ahorcado”, donde deberemos superar los combos de nuestro amigo para completar la palabra “Horse”.
Recoger pelotas de golf, conseguir que nos hagan una fotografía en una posición exacta sobre nuestra tabla, llenar la ciudad de carteles… los objetivos del modo carrera son muy variados y divertidos.
Por último, y a través de Xbox Live, nos veremos las caras hasta ocho jugadores, en las mismas partidas que en el modo para dos jugadores, excepto el minijuego Horse, que es exclusivo para jugar acompañado de un amigo. Existe la posibilidad de crear equipos, así que si os juntáis un buen grupo de amigos, la diversión está asegurada.
Nail the trick, la auténtica revolución
Esta técnica debuta en este juego y es la manera más real de experimentar como hacemos girar la tabla bajo nuestros pies cuando hacemos un Ollie (o salto). Imaginaos que conseguimos hacer un Nollie, un Flip, un Wallride, un Grind por una barandilla durante cinco segundos y un Lip durante otros cinco segundos. Llegados a este punto, el skater ha alcanzado un grado tan alto de concentración y éxtasis que se ve capaz de hacer lo que sea. Dicho y hecho, se dirige a una rampa colocada justo antes de veinte escalones, toda una temeridad. Bien, pues el skater coge impulso en la rampa, coloca bien los dos pies sobre la tabla flexionando las rodillas, salta y… estando en el aire el tiempo pasa más despacio, con lo que es más fácil girar nuestra tabla con el pie izquierdo, voltearla de nuevo con el pie derecho y conseguir un Grab o un Flip, para después conseguir un aterrizaje perfecto.


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