Análisis: BioShock| 30 de agosto de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 7 de 8 |
Por lo demás un juego que en lo visual es sencillamente soberbio, y que junto con Gears of War se dibuja como máximo exponente gráfico de Xbox 360.
Claustrofobia Sonora
No cabe duda de que estamos ante una de las bandas sonoras de videojuego más majestuosas e inspiradas que recordamos. Furiosos violines, vertiginosas carreras por el teclado del piano y algunos temas muy experimentales que recuerdan a los trabajos más anárquicos que Mike Patton realizó en solitario a finales de los noventa, conforman el gran trabajo de Garry Schyman; que por su parte con Bioshock presenta su candidatura como uno de los artistas más a tener en cuenta en el mundillo de los videojuegos, tras una discreta carrera compositiva en el pasado que incluía los temas de Destroy All Humans o Full Spectrum Warrior.
El trabajo de Schyman destaca en la creación de una atmósfera, en la variedad y calidad de sus matices y en la riqueza de texturas de las diferentes partituras. Un trabajo musical sobrecogedor el de este Bioshock que parece beber de las bandas sonoras de John Ottman para Sospechosos Habituales, y de forma muy especial de la de Béla Bartók para El Resplandor de Kubrick. También cumplen primorosamente la selección de temas licenciados, tanto de música clásica como de la época.
Los gráficos de Bioshock son de lo mejor que hemos visto en mucho tiempo. Los escenarios rebosan vida, luz y realismo, y los enemigos cuentan con un gran diseño y un aterrador aspecto.
El de efectos sonoros es otro de los factores que convierten la experiencia de visitar Rapture en un verdadero viaje. Todas las armas suenan furiosas y potentes, y los tiroteos son una auténtica delicia para los oídos por su nitidez y su estruendo. Pero el auténtico protagonista de lo sonoro no son los disparos a diferencia de los shooters al uso, la estrella aquí son Rapture y sus habitantes.
Los crujidos constantes de la presión del agua sobre las gigantes bóvedas de Rapture, ños sonidos de los psicópatas merodeando y cantando por las calles, el torpe pero atronador caminar de los Big Daddies y el entrañable aunque aterrador caminar descalzo de las Little Sisters sobre las frías superficies son tan auténticos, pavorosos e impagables como cualquier bizarra imagen que se nos pueda mostrar. La atmósfera de un videojuego se compone tanto de lo que vemos como de lo que oímos, y Bioshock es un inmejorable ejemplo de ello.
El apartado de las voces presenta, no obstante, importantes claro-oscuros. La versión original es uno de los más cuidados doblajes que hemos tenido la oportunidad de escuchar. La riqueza de los matices vocales, el anacrónico acento escocés de Atlas y el exquisito dramatismo y locura de todas las voces obligan a que el escuchar Bioshock en su idioma natal sea la opción más recomendable si dominamos el inglés con un nivel óptimo.


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