Análisis: Sombras de Guerra| 27 de noviembre de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 5 de 6 |
Pese a los comienzos sencillísimos del juego con unas primeras misiones tremendamente fáciles; de repente, y sin previo aviso, la curva de dificultad asciende de tal manera que el salto es tan brutal como sorprendente. A partir de la tercera misión de los Nacionales y la cuarta de los Republicanos, el juego sufre un aumento en su complejidad que hacen aconsejable optar a partir de éstas por el nivel “principiante” para completarlas sin perder el juicio.
Especialmente destacable resulta la fase del Alcázar de Toledo por el bando Nacional, en el que deberemos acometer su defensa durante un tiempo determinado, y en el que la cantidad de enemigos y lo confuso de los objetivos contribuyen a convertirlo en un obstáculo demasiado difícil de superar.
Hay un multijugador que según reza la caja del programa es para hasta 14 jugadores simultáneos en red o a través de Internet, pero la ausencia total de usuarios en los servidores nos ha impedido probarlo. Al parecer cuenta con los modos Melee, Matar al General y Victoria Total, como no hemos podido testearlo no podemos describir estos tres estilos de juego, aunque sus nombres no dejan mucho lugar al equívoco.
¿Enemigos al otro lado de la pared? No hay problema, ¡dispara a través de ella! En Sombras de Guerra todo vale para derrotar al enemigo, hasta saltarse las más básicas normas de la física.
Tormento Gráfico
“PLAGUE” es el nombre del motor gráfico que emplea Sombras de Guerra, y el nombre le viene que ni pintado porque es, literalmente, una plaga. Hace falta valor para en pleno 2007 presentar un juego con este apartado visual y pretender que se paguen por él la friolera de 30 euros.
No tenemos ningún ánimo de ensañarnos y es que las screens son totalmente representativas de lo que es el producto final, pero aún así hay algunos aspectos que conviene mencionar.
Las diferentes tropas de infantería son, literalmente, monigotes con un número de polígonos sonrojante y con una falta de calidad en el modelado perturbadora. Las diferentes construcciones no son precisamente otro dechado de virtudes, y sólo resultan asombrosas por sus risibles proporciones que hacen que los hombres sean más altos que un piso de las mismas. Las texturas son lamentables; y será mejor que no entremos en la descripción detallada de los efectos visuales como explosiones, fuego o disparos de armas.
Las anacrónicas y frecuentemente desacompasadas animaciones de las unidades cierran el ignominioso apartado visual, un indigno representante de lo que las bestias de hardware que son los ordenadores de la actualidad hacen con juegos como World in Conflict o Company of Heroes.


El análisis de los lectores
¿Has probado el juego? Anímate y comparte tu experiencia con el resto de jugadores realizando tu propio análisis. Tu artículo será publicado en la revista y leído por muchos usuarios, ¡Lúcete!