Análisis: Coded Arms Contagion| 7 de abril de 2008 / Por José Manuel González | Página 1 de 2 |
| Virus y acción en primera persona, un shooter contagiado por su primera entrega. |
Tras ser uno de los primeros first person shooters para PSP, Coded Arms regresa con esta segunda entrega para infectar y mejorar su mundo virtual. |
Amanece un día cualquiera para el soldado Grant de las fuerzas especiales. Como muchos acude al centro de entrenamiento para participar en el nuevo programa de entrenamiento virtual A.I.D.A. Una vez introducido en el sistema y tras pasar sus primeras tareas rutinarias se da cuenta de que algo no va bien...
Al dirigirnos al encuentro del equipo Bravo encontramos nuevos tipos de enemigos que nadie sabe como han entrado el sistema, de ahí al apellido Contagion, haciendo clara referencia al contagio por un virus, y ningún rastro de nuestros compañeros. Las comunicaciones parecen que están empeorando cada vez más, por lo que el general encargado decide suspender el programa y que se nos extraiga inmediatamente del sistema, pero el sistema de extracción también falla y nos tendremos más remedio que quedarnos en este universo virtual e intentar averiguar que está pasando.
Con este interesante comienzo (¿a alguien más le recuerda este argumento ligeramente a Matrix?) empieza la segunda entrega de la serie Coded Arms de Konami, un shooter futurístico en primera persona.
Un virus ha entrado al sistema y nosotros estamos en él siguiendo nuestro plan de entrenamiento. Diagnóstico: estamos contagiados y no hay marcha atrás.
Las primeras fases nos sirven de tutorial y en ellas aprenderemos a manejar las armas, el control de los terminales del sistema donde se realizará todo el sistema de guardado de la partida y mejoras, y también un sistema de piraterio numérico que utilizaremos para desbloquear puertas y secretos.
En un guiño a las nuevas tecnologías actuales, cada nueva arma se considera un plugin al sistema y podremos ir recogiendo puntos que mejoren su cadencia de disparo, recarga, etc. Inicialmente encontraremos una gran variedad de las clásicas de siempre, pistolas, fusiles, metralletas o granadas, para luego ir descubriendo algunas mucho más futuristas. Nuestro traje-armadura-blindaje virtual también podrá ir siendo mejorado con esos puntos.
Enemigos en el frente
Este es precisamente uno de los puntos flacos del juego, los enemigos y su irregular inteligencia artificial, cuya principal misión parece ser acercarse a nosotros para que los acribillemos. Ya sean grandes o pequeños todos vendrán hacia nosotros sin miedo alguno. Bueno también hay otros que se quedan esperando de espaldas a que los matemos, o por ejemplo, el primer enemigo digamos “final” que nos encontramos ni siquiera se mueve, un factor que hace que no resulte muy difícil eliminarlo.
Evidentemente según vamos avanzando la dificultad aumenta, pero tampoco veremos grandes estrategas ni problemas de mucho índole. Tampoco contribuye un sistema de vida casi infinita que le quita muchísima realidad al asunto, y es que podrán estar detrás de nosotros disparándonos varios minutos sin que casi ni nos enteremos, ya que tampoco se nos indica de donde nos llegan los impactos.


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