Análisis : Dead Rising| 18 de septiembre de 2006 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 4 |
La originalidad es uno de los puntos fuertes del juego. Estamos poco acostumbrados a encontrar títulos innovadores, y es que en los videojuegos se prefiere apostar sobre seguro reeditando una y otra vez fórmulas de demostrada rentabilidad. Dead Rising no aporta novedades en su historia, que parece rendir culto a la obra de George Romero, y ni siquiera en su planteamiento; es en su desarrollo donde el juego demuestra ser único.
El primer rasgo importante es la adaptación de un transcurso marcado por el “libre albedrío” en un entorno claustrofóbico como es un centro comercial, y con una fecha de caducidad irrevocable que marca el límite de los 3 días de los que disponemos, y que constantemente nos amenazará con un reloj que avanza inexorablemente.
El segundo factor es el hecho de que los zombies sólo son un elemento más del fluir de la historia, y si bien todos los personajes y la propia situación aparecen condicionados por su presencia, su importancia en las misiones es secundaria, son más que nada un estorbo. Por último es fundamental reseñar la cantidad de oportunidades y opciones que presenta un ambiente tan variado como es un centro comercial, repleto de objetos que podremos usar para abrirnos paso entre las hordas de muertos vivientes.
Podremos usar casi cualquier tipo de objeto que encontremos por el centro comercial para hacer frente a las numerosas oleadas de voraces zombies que querrán hacerse con nuestra cabeza.
Por otro lado el jugador irá sufriendo una especie de evolución con algunos aspectos que recuerdan a los juegos de rol, pues iremos adquiriendo experiencia con los combates, y resolviendo misiones, que emplearemos para mejorar en aspectos como la velocidad, la carga que podemos almacenar o nuestra destreza con las armas. Por otro lado también podremos emplear los libros que encontraremos a lo largo de nuestros paseos por el centro comercial para aprender nuevas habilidades.
Podemos hablar por lo tanto de un crisol de géneros, que en Dead Rising encuentran la combinación y el equilibrio perfectos. Nos enfrentaremos por igual a humanos y a muertos vivientes, usaremos tantas armas como podamos imaginar e incluso podremos conducir los más absurdos vehículos.
Jugabilidad sin límites
He aquí el punto fuerte del juego, la jugabilidad. Disponemos de 72 horas (no reales) de tiempo para hacer lo que nos de la gana en el centro comercial. La premisa es sencilla, pero las posibilidades son muchas. Podremos dedicarlas a hacer fotografías de lo más espectacular que encontremos, podremos emplearlas para ayudar a los supervivientes que nos pidan auxilio, o simplemente podemos matar el mayor número de zombies que podamos. Hay mucho que hacer y muy pocas horas para ocuparse de todo, Capcom ha pensado en este factor, y ha añadido la posibilidad de jugar las 72 horas una y otra vez, contando con las mejoras que hayamos logrado para Frank.


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