Análisis : Just Cause| 7 de octubre de 2006 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 1 de 4 |
| Rico Rodríguez presenta su candidatura a mejor agente secreto del momento. |
Ríete de Mission Impossible o 007, Rico Rodríguez es el agente secreto más espectacular de todos los tiempos. ¿Estás preparado para arrojarte de vehículos en marcha, lanzarte al vacío desde helicópteros a miles y miles de metros de altura o salir volando por la honda expansiva de una explosión y no sufrir ni un rasguño? Entrénate, tendrás que estar en forma para hacer frente a lo que te espera. |
Eidos y los desconocidos estudios nórdicos de Avalanche han traído al superpoblado mercado de acción de PS2 uno de sus títulos más espectaculares. Just Cause es un híbrido entre las películas de Desperado, Mission Impossible y James Bond, podrás llevar a cabo las acrobacias más rebuscadas, saltos totalmente impensables e increíbles maniobras a bordo de un gran número de vehículos.
Just Cause ofrece un desarrollo libre similar al de la saga GTA, y añade una enorme cantidad de vehículos de todo tipo (blindados, barcos, helicópteros, motos, transportes anfibios e incluso aviones) y una acción impactante.
Numerosas referencias
Parece que Far Cry puso de moda el ambientar los juegos en paradisíacas islas tropicales. Desde la aparición de este clásico de los videojuegos, muchos títulos han optado por entornos caribeños o países sudamericanos, con esto se consiguen entornos de gran belleza y la posibilidad de crear grandes superficies de terreno simplemente distribuyendo aleatoriamente vegetación.
Rico Rodríguez cuenta con dos elementos imprescindibles para este tipo de misiones en tremendas islas, un garfio y un paracaídas. Ambos estarán disponibles en cualquier momento.

Just Cause bebe de Far Cry a nivel de escenarios, pero las referencias cinéfilas de las que toma ideas son variadas. Para empezar se trata de un agente secreto de inteligencia que se ocupa de abortar los planes de malvados supervillanos, en este caso el presidente de una especie de república bananera llamada San Esperito, lo cual nos recuerda tremendamente al Bond de las películas de 007, o al Ethan de Mission Imposible. Por otro lado el aspecto de nuestro protagonista, Rico Rodríguez, es tremendamente similar al de Antonio Banderas en las dos películas de Desperado, el toque latino es indudable y se nota incluso en los andares de nuestro héroe, que con los brazos ligeramente abiertos, parece esperar la inminente embestida de un toro imaginario. Por si fuera poco el tratamiento chulesco y un tanto misógino del que hace gala Rico con las mujeres nos devuelve a la cabeza los personajes de las películas de Robert Rodríguez.
El juego tiene bastante sentido del humor, y a las inverosímiles maniobras a las que asistiremos se une unas gotas de diversión que hacen del conjunto algo más interesante de lo que su tedioso hilo argumental ofrece en realidad. El estilo de vida centroamericano ha sido representado de forma muy caricaturesca, pero resulta curioso e interesante. Los vehículos en su mayoría son antiguos y deslavazados, propios de un país de las condiciones del ficticio San Esperito. Será divertido oír los comentarios de los transeúntes que representan estereotipos de la tranquilidad y el pasotismo caribeños, también es humorístico el tratamiento de los rebeldes que te encargaran constantemente misiones de robos de todo tipo en nombre de la revolución.


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