Análisis : Command & Conquer 3| 8 de junio de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 4 |
A la condición de diversión poco repetitiva contribuyen también de forma notable los objetivos y enfoques de las misiones, que oscilan mucho de unas a otras. Algunas de ellas responden al claro estereotipo de la estrategia en tiempo real de la actualidad, es decir, acaba con todo y con todos; pero hay agradables matices en muchas de ellas, como infiltrarse en bases y destruir generadores o sistemas de defensa, proteger zonas de invasiones alienígenas, frenéticos niveles a contrareloj para poner a prueba nuestra habilidad en épicas defensas de edificios, o incluso sorprendentes alianzas con el temido enemigo para hacer frente a la horda alien.
Sencillo pero Adictivo
Que nadie se lleve a engaño, estamos ante un gran juego, aunque desde luego no tiene la profundidad de otros pesos pesados del género como Supreme Commander o Company of Heroes. El estilo sobre el que se fundamenta Command & Conquer 3 es el clásico de la estrategia en tiempo real, es decir, generar recursos, construir edificios y arrasar al enemigo.
Las legendarias refinerías nos devuelven a los primeros episodios de la saga, y mediante ellas procesaremos el Tiberio para lograr materia prima; mientras que gracias a los generadores de energía obtendremos la necesaria electricidad para que toda la industria de nuestro complejo funcione. Esta sencilla interacción con la producción nos quita de encima mucho peso en la gestión, y nos permite centrar nuestros esfuerzos en el combate y en la acción táctica, verdadero protagonista del juego, pues la avanzada inteligencia artificial no nos pondrá las cosas nada fáciles.
Más de hora y media de secuencias de vídeo con populares actores del cine y la televisión (Michael Ironside, Jennifer Morrison, Billy Dee Williams, etc.), se combinan de lujo con un trabajado guión e intensas campañas, para introducirnos de lleno en una aventura realmente absorvente.
Los árboles tecnológicos se desvelan rápidamente, y pronto haremos uso de todas las habilidades y unidades disponibles, y cada facción tiene un estilo muy concreto y determinado. Podemos decir que las unidades de cada bando son lo suficientemente diferentes como para aportar dos experiencias de juego totalmente diferentes en cada una de las campañas, y así mismo hay que señalar que el balance entre ellas está excepcionalmente bien conseguido.


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