Análisis : Samurai Warriors 2| 1 de noviembre de 2006 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 1 de 2 |
| Batallas multitudinarias en un Japón feudal armado hasta los dientes. |
La saga Samurai Warriors se despide de PlayStation 2 con su segunda parte. Hasta 26 héroes del Japón feudal desafiarán a centenares de enemigos. Un nuevo machacabotones de los que tanto gustan al público oriental a cargo de una compañía especialista en ello, Koei, creadores de Dinasty Warriors. |
Con el tiempo se ha creado todo un subgénero protagonizado por personajes de corte oriental enfrascados en multitudinarias batallas contra hordas de rivales. La consola de Sony ha sido uno de los principales baluartes de este tipo de juegos, y ha ofrecido propuestas de diversa calidad desde sus comienzos. Koei, responsable de la serie Dinasty Warriors, se ocupa de nuevo de la segunda parte de Samurai Warriors, un juego que respeta escrupulosamente las reglas establecidas para esta clase de lanzamientos, personajes duros y armados hasta los dientes con espadas y lanzas, historias ambientadas en el Japón feudal y una jugabilidad muy concreta basada en ser rápido con los botones del pad y realizar los combos más espectaculares.
Historia y jugabilidad
En Samurai Warriors 2 seguiremos las andanzas de un buen número de personajes con diferentes aspiraciones a lo largo de numerosos modos de juego. La historia se desarrolla en un Japón feudal a caballo entre la fantasía y los grandes ejércitos y castillos medievales. La historia no es especialmente relevante, y tampoco se le presta ninguna atención a lo largo del juego. El planteamiento en su modo de campaña es el de elegir a un personaje y desafiar a lo largo de 5 misiones a los ejércitos enemigos recorriendo los mapas de arriba abajo y cumpliendo los múltiples objetivos secundarios. Al principio sólo podremos elegir entre 7 héroes para el modo historia, pero con el paso del tiempo y empleando los otros tipos de juego se puede dirigir a más.
Los personajes siguen un cierto estilo RPG que ya vimos en su primera parte, ganando experiencia que aumentarán sus atributos y habilidades.
Las diferentes fases suelen llevar entre cuarenta minutos y una hora para completarlas, y cada personaje tiene hasta cinco, con lo cual la duración de las campañas es muy razonable. Por otro lado también dispone de los modos free, supervivencia y también Sugoroku, una desconcertante suerte de juego de la oca a la japonesa.
El modo free no merece mayores explicaciones, pues se trata de una especie de escaramuza en la que nos enfrentaremos a los enemigos sin objetivos ni límites de ningún tipo. El de supervivencia recuerda tremendamente al de Devil May Cry, en el que deberemos escalar planta a planta una torre gigantesca repleta de enemigos.
El empleo del mando y de los controles no es todo lo óptimo que cabría esperar, y el uso de los botones y palancas parece bastante desaprovechado. Los combos más espectaculares se realizan con la combinación de sólo un par de botones, y mientras que el resto también sirven para ataques, cómo el que activa una magia que podremos emplear cuando se rellene una barra en la parte inferior de la pantalla o el que sirve para cubrirse, parece una opción discutible y tremendamente limitada. Así mismo el empleo de la cámara tampoco es el mejor, y no acabaremos de sentirnos cómodos con ella en ningún momento pues tenderá a estabilizarse sola, y a ofrecernos una perspectiva ligeramente inclinada hacia delante que sólo nos permitirá ver lo que hay a apenas unos metros delante nuestro.


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