Análisis : Hotel Dusk: Room 215| 21 de mayo de 2007 / Por Jesús Bella Ceacero | Página 2 de 4 |
El hotel Dusk, un pequeño negocio situado cerca de Los Ángeles, se convierte así en el único escenario del título. Un lugar que está predestinado a resolver todas las dudas que corroen a nuestro personaje y en el que cambiará su papel de vendedor por el de detective. Muchas sorpresas, antiguos conocidos y misteriosos inquilinos se darán cita en una historia donde no todo es lo que parece. Una vez traspasada la puerta de la habitación 215 ya nada será lo mismo para Kyle Hyde.
¿Estás jugando? No, estoy leyendo
El expolicía recorrerá los pasillos del hotel, llamará a las puertas de las habitaciones, entrará en otras sin pedir permiso, husmeará para curiosear en los archivos del hotel, hablará con el resto de huéspedes, les intentará sacar incluso información, resolverá varios puzzles, abrirá una maleta, anotará cosas a recordar en su agenda y, sobre todo, leerá mucho, mucho texto; y es que si por algo destaca este videojuego es por la gran cantidad de diálogo que incorpora.
Para jugar a Hotel Dusk deberemos girar la consola en posición vertical, colocándose una de las pantallas a la izquierda y otra, la táctil, a la derecha. En ocasiones las dos prolongarán una misma imagen, pero normalmente en la derecha podremos visualizar un plano sobre el que desplazar el lápiz para movernos, dialogar y explorar.
Un guión narrativo que nos mantendrá alrededor de 20 horas pegados a nuestra portátil completamente en vilo debido al extremado interés que provocará en nosotros el saber lo siguiente que ocurrirá en la historia. La intriga está muy conseguida y la gran cantidad de texto presente se hace incluso más amena debido a una buena traducción al castellano y a la especial caracterización de nuestro protagonista: un ser arisco y algo egoísta cuya personalidad nos atraerá desde el primer momento.
Ten cuidado con lo que dices…
Pero Kyle no permanecerá inmóvil ante las palabras de la gente. También podrá decidir lo que contestar a través de nosotros. Como ya ocurriera en los títulos de “Phoenix Wright”, podremos seleccionar entre una lista de opciones a la hora de responder o plantear una pregunta a nuestro interlocutor. No obstante, si bien esta forma de obtener información nos resultará de gran utilidad, también podrá acabar mostrándonos la temida pantalla de “game over”. Deberemos ser responsables con lo que decimos delante de según qué personas o podríamos acabar de patitas en la calle y sin posibilidad de desvelar los misterios presentes en la historia de este particular hotel.


El análisis de los lectores
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