Análisis: No More Heroes| 12 de marzo de 2008 / Por Jesús Bella Ceacero | Página 2 de 3 |
Con el espíritu de Tarantino
El que podría definirse como el representante del estilo de Quentin Tarantino dentro del mundo de los videojuegos nos ofrece un guión que poco tendría que envidiar al de "Kill Bill" si no fuera porque nuestro protagonista no busca venganza, sino tal vez la manera de destacar haciendo lo único que realmente sabe: matar. Será algo que le meta en un grave problema desde el comienzo del juego, ya que no tardará mucho en formar parte de una carrera fraticida por escalar puestos en la UAA (Sociedad de Asesinos Unidos), usando para ello una katana láser que recuerda al sable Jedi utilizado en Star Wars.
No es el único guiño presente en la aventura. La estética de No More Heroes, aunque se tiñe en gran parte de una técnica tan reciente como la del cel-shading, se deja influir por multitud de elementos que nos recuerdan a la época más pixelada de la historia de este tipo de entretenimiento. Un indicador de vida en forma de corazón, una barra de energía similar a los contadores de los viejos títulos de conducción y, sobre todo, una pantalla que al más puro estilo "retro" (y con melodías de otra época al fondo) nos intentará mostrar que hemos subido una posición dentro del ranking de asesinos.
A bordo de una moto de desproporcionadas dimensiones, Travis circulará por la ciudad de Santa Destroy en busca de misiones y de nuevos retos que vendrán indicados por un pequeño minimapa que orientará nuestra aventura en todo momento.
Asesinos, libertad y una urbe llamada Santa Destroy
Dicha pantalla la veremos cada vez que derrotemos a cada uno de los diez asesinos que constituyen la lógica argumental de un videojuego que mezcla la libertad de exploración que da el género "sandbox" (practicado en títulos como GTA) con la dinámica de golpes y luchas multitudinarias que nos ofrece el género de los "beat 'em ups". El resultado no podía ser más lineal y, a la vez, abierto. Lineal porque tendremos que ir escalando puestos en la UAA de manera ordenada. Abierto porque en cada momento podremos hacer lo que queramos dentro de la urbe conocida con el apocalíptico nombre de Santa Destroy.
Ir al videoclub para alquilar una película con la que aprender una nueva llave, visitar la tienda de ropa con el fin de mejorar la apariencia, desplazarnos al gimnasio y mejorar algunos atributos de batalla, dejarnos caer sobre un laboratorio en el que renovar a la amiga katana, movernos hasta una oficina de empleo dispuesta a darnos algún trabajo... Las opciones para pasar el tiempo en Santa Destroy son muy numerosas, casi tantas como posibilidades hay de ganar el dinero suficiente como para pagar la cuota de entrada necesaria para tener un enfrentamiento con el siguiente asesino.


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