Análisis: Pokémon Diamante| 9 de agosto de 2007 / Por Jesús Bella Ceacero | Página 2 de 4 |
¡Hazte con todos!
En esta ocasión, volveremos a contar con la pokédex y con unas energías renovadas para hacer lo que más gusta a los seguidores de la franquicia: hacerse con todos los pokémon que habitan el mundo del videojuego. Un territorio que en esta ocasión estará delimitado por la denominada región de Sinnoh, una vasta extensión de terreno basada en la prefectura de Hokkaido, localizada en el país del Sol Naciente. Será el lugar ideal donde nuestro (o nuestra) protagonista dará lugar a su particular aventura.
Todo comienza una noche en la ciudad de Twinleaf a los mandos de un niño que siente una especial admiración por los conocidos como Pocket Monsters. Tras ver una noticia en la televisión sobre un pokémon muy difícil de capturar, nuestro joven aventurero parte en busca de acción junto a su mejor amigo y compañero. Adentrándose en las afueras de la ciudad, pronto se topan con un pokémon salvaje. Es entonces cuando sus instintivas dotes de improvisado entrenador pokémon saldrán a relucir, descubriendo el talento que el joven chico posee.
Una de las pocas ocasiones en donde podremos usar el lápiz táctil será en las pantallas de selección y menús. No obstante, aunque sea lo menos abundante, la presentación es excelente, con botones grandes e intuitivos que también estarán presentes durante las batallas.
Volviendo al pasado y a la cruceta direccional
A partir de esta ya reminiscente historia surge un buen motivo para dar lugar a un nuevo videojuego, donde un profesor volverá a pedirnos que completemos su base de datos Pokédex con todas las razas de pokémon que encontremos a lo largo de nuestro viaje. Toda una aventura en la que no faltarán ni los homónimos de los integrantes del Team Rocket (ahora conocidos como Team Galactic), ni los ochos líderes de gimnasio a los que tendremos que derrotar para ir avanzando a través del mundo que nos presentan estas dos tarjetas para la “dual screen”.
Una doble pantalla que, para ser sinceros, podría haberse aprovechado más para añadir elementos innovadores con respecto a anteriores títulos de la serie. La fijación por mantener la esencia del original ha sido tan elevada que se ha pasado por alto hasta la capacidad del lápiz táctil para mejorar la jugabilidad. Casi todo en el videojuego podremos hacerlo a través de la cruceta y los botones, quedando la pantalla inferior en un segundo plano. Un buen ejemplo de ello es el hecho de que las ciudades las recorreremos no a golpe de lápiz, sino a través de la cruceta direccional, algo que a los más acérrimos de la serie les resultará muy familiar.


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