Análisis : Asphalt: Urban GT 2| 23 de abril de 2007 / Por David Navarro Blázquez | Página 2 de 3 |
En arcade empezaremos pudiendo correr una carrera normal o contrarreloj, con menos de quince coches y cuatro circuitos posibles. Pero a medida que vamos avanzando, ganando carreras y consiguiendo puntos, iremos desbloqueando nuevos coches, otros trazados y otros modos. En total, en arcade contamos con cinco tipos de carrera.
Además de los dos primeros, podremos jugar en persecución, donde encarnaremos a un policía y tendremos que derribar a los “ladrones”; cacería, donde la situación se invierte, y eliminación, quizá el más divertido de todos. Éste es parecido a la carrera simple, pero se sitúan varios puntos de control a lo largo de todo el circuito, y el último en cruzar queda eliminado hasta sólo quedar el ganador.
Por otro lado, en el modo evolution seremos un piloto que parte de cero para convertirse en el rey mundial de las carrera ilegales. Empezaremos desde abajo, con coches y motos poco potentes, contrincantes fáciles y poco dinero. A medida que ganemos carreras, hagamos locuras con el vehículo y salgamos victoriosos en duelos uno contra uno iremos desbloqueando campeonatos de mayor dificultad y compraremos coches nuevos, que podremos editar a nuestro gusto.
Dispondremos de un total de 40 vehículos con los que participar, que además podremos modificar tanto estéticamente (vinilos, neones, color, etc.), como mecánicamente.
Talleres y tunning
Todos los vehículos y motos de Asphalt 2 Urban GT son modificables en mayor o menor medida. Se les puede cambiar el color, las llantas, añadir vinilos o neones, así como incorporar carrocerías que harán de nuestro deportivo un auténtico coche de carreras. Además, podremos mejorar ciertos atributos de nuestro vehículo, tales como la aceleración, la velocidad punta, el sistema de frenado o el agarre. Todo esto, añadido a los más de cuarenta coches y motos disponibles hará que las posibilidades de elección de nuestro bólido sean enormes.
Todos los vehículos presentan un diseño bastante acorde con la realidad. Cuando conducimos, la carrocería de nuestros vehículos presenta brillos más o menos acordes con los trazados por los que vamos, y los demás coches, sin llegar a la definición del nuestro, también están a la altura. Pero lo que más destaca es la calidad de los escenarios.
Los circuitos urbanos por los que circulamos están iluminados de maravilla, y los edificios ilustres que aparecen son claramente reconocibles (La Torre Eiffel o la Madelaine en París, el gran rascacielos de Dubai, el Corcovado en Río de Janeiro...). A esto se añade una ausencia total de popping, que sí aparecía en las otras versiones.


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