Análisis : Silent Hunter 4| 3 de abril de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 4 |
Una vez realizados todos los preparativos nos disponemos a zarpar. En Silent Hunter IV se pone a nuestra disposición la posibilidad de salir desde la base y realizar todas las, en ocasiones muy complejas, maniobras para abandonar el puerto; o partir directamente desde alta mar, para agilizar el proceso.
Una vez en el agua básicamente fundamentaremos nuestras acciones entre el mapa de navegación y los compartimentos del submarino. Los viajes son muy largos y se hace imprescindible la compresión del tiempo para acelerar el viaje hasta los puntos que vayamos determinando en el mapa. Pero no hay que preocuparse por perdernos algo, ya que en cuanto se produzca algún evento, ya sea mensaje de radio o avistamiento de unidad enemiga, seremos avisados y el tiempo volverá a su curso normal.
La idea de Silent Hunter IV es hacernos sentir un auténtico capitán de barco, y a ese fin se ha recreado con todo lujo de detalles el interior del submarino, y podremos visualizar el interior de diferentes cámaras con sus respectivos operarios siempre a nuestro servicio. Se ha mejorado mucho el modelado de éstos y la representación de los daños y las bajas en el interior del buque, y la sensación de claustrofobia está tremendamente lograda.
El modo campaña de Silent Hunter IV nos traslada con sumo rigor histórico a la Guerra del Pacífico, entre los años 1941y 1945. Los ya míticos U-Boat alemanes de otras entregas ceden su paso a los submarinos americanos.
Con el fin de modular el realismo se puede activar o desactivar la presencia de las cámaras exteriores al submarino, de gran presencia plástica, pero a las que los fanáticos de la fidelidad histórica estarán dispuestos a renunciar.
El nivel de personalización en este aspecto es descomunal, y con un porcentaje se nos indicará en que cantidad nos acercamos a las condiciones reales de la época. Detalles como el tener que realizar la solución de los torpedos manualmente, limitaciones de combustible, oxígeno o batería, o tiempos de recarga de torpedos realistas, son ejemplos de detalles que está totalmente en nuestras manos controlar.
La campaña es el modo más interesante, pero hay otros igualmente fascinantes. Patrullas rápidas para practicar, rutas históricas y momentos legendarios para vivir en primera persona; y por supuesto el multijugador, que sin sobresalir cumple sobradamente. Ofrece un modo cooperativo para hasta cuatro jugadores y un modo versus en el que dos jugadores lucharán entre sí, uno a los mandos de un submarino y otro comandando un acorazado japonés.


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