Análisis: Golden Axe: Beast Rider| 15 de octubre de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 2 |
Además la penalización por muerte no es demasiado alta, ya que contamos con los tradicionales “Continues” en forma de Estatuas de Dragón. Éstas se encuentran dispersas por el mapa y podemos cargar con cinco, que se irán gastando según agotemos la barra de energía. Si, la vitalidad se mide con una barra que, además, podrá verse restaurada en las reliquias curativas o gracias a los ítems de vida que encontremos o que dejen caer los duendes verdes y azules que repiten su aparición en uno de los mejores guiños al clásico de los ochenta.
La magia, por otra parte, se acciona con el botón de la derecha del pad, y se escoge con la cruceta de entre las posibilidades que vamos desbloqueando al avanzar el juego. Así encontraremos, por ejemplo, Fuego del Dragón gracias al que podremos arrojar una devastadora llamarada sobre un oponente; o Furia del Dragón con el que crearemos un anillo de fuego a nuestro alrededor que repelerá en llamas a nuestros oponentes. Otra de las opciones “mágicas”, aunque algo más terrenal, será la de arrojar hachas, restringido casi únicamente a accionar mecanismos para desbloquear puertas. La magia, como la salud, también se recarga en reliquias o se recoge de duendes, y se mide en unidades, en un guiño a las ánforas azules del original.
Recorriendo las Yermas Tierras de Yuria
Para desplazarnos por los niveles de Golden Axe podemos escoger el hacerlo a pie o a lomos de una montura. Éstas se encuentran en puntos concretos de los escenarios, y tienen su propia barra de energía que en el interfaz se sitúa justo bajo la nuestra. ¿Qué pasa cuando nuestra bestia muere? Que tenemos que caminar a pie hasta dar con otra.
El componente de plataformas queda reducido a la mínima expresión. Alguna pequeña parte con trampas, y la posibilidad de caer despeñado de los extremos de los estrechos caminos son prácticamente su única presencia.
En ocasiones necesitaremos de la criatura para echar abajo algún obstáculo, pero por lo general su empleo será opcional. Eso si, se trata de un arma realmente mortífera sobre la que cabalgar, y hace de los combates algo todavía más fácil. Al igual que cuando dirigimos al personaje, nuestra criatura tendrá dos tipos de acción, aunque eso dependerá de la clase de bestia sobre la que nos encontremos.
Por ejemplo la más estándar, el pequeño dragón que será el que más empleemos, contará con un ataque con golpeo de cola, y además con la posibilidad de escupir fuego sobre los enemigos tanto en Aliento Ardiente –botón izquierdo del pad- como en Bola de Fuego –izquierdo e inferior presionados al mismo tiempo-. Sin embargo, como hemos señalado, hay de diversos tipos, y, por poner otro ejemplo, las bestias Lynth cuentan con un sistema de sigilo que les permite gozar de invisibilidad.
Aparte de la campaña también encontramos dos modalidades de juego más. En primer lugar los modos desafío, donde podemos jugar cualquier nivel del modo historia que ya hayamos superado, con la intención de mejorar nuestra puntuación. Las Arenas son la otra modalidad, y son pruebas de supervivencia en diferentes zonas a las que también se accede con el progreso en la campaña. Ninguna de estos dos añadidos son incorporaciones determinantes a la fórmula, aunque lo cierto es que proporcionan un entretenimiento alternativo a la campaña, aunque basado en sus mismos pilares.
Los jefes finales serán una constante en Beast Rider. Su tamaño no debe impresionarnos en demasía, pues son menos fieros de lo que aparentan.
Gráficamente Discreto
Cuando se mostraron las primeras imágenes de Golden Axe: Beast Rider todos contemplábamos con asombro el cuidado modelado de personajes y el extraordinario diseño de los escenarios. Una vez lanzado el juego, tristemente, hay que reconocer que todo ello eran cinemáticas o renders, y es que el videojuego en movimiento nada se parece a aquellas primeras screens.
El modelado de Tyris es bastante aceptable, y pese a que las texturas de su piel y de su ropa son terribles, vista desde lejos produce un efecto razonablemente interesante. Sus animaciones, y las del resto de personajes, ya son otro cantar, con un encadenado francamente malo y con un movimiento en carrera muy poco creíble. Las criaturas tienen los mismos problemas, y pese a que su modelado sí está más cuidado, los pasos de salto a carrera, por ejemplo, están totalmente descoordinados produciendo un efecto muy desagradable.
Algunas melodías del score musical de Beast Rider homenajean al Golden Axe original, aunque con un toque más actual.
Los enemigos, por su parte, acusan un reciclaje de diseños totalmente desaforado, contando con apenas un puñado de tipos distintos en todo el videojuego. Los escenarios, por su parte, no son mucho mejores, y el referente artístico del Golden Axe original debía ser un ejemplo a la hora de presentar parajes agrestes, tristes y ruinosos, pero no para justificar la escasez de elementos en pantalla, y lo pobre de su diseño y acabado.
En lo sonoro tampoco hay mucho que destacar. El score musical está compuesto por un puñado de breves melodías que se repiten hasta la saciedad, y que dan una sensación de falta de medios realmente grave. El videojuego llega a nuestro país con las voces en inglés –en un doblaje bastante mediocre- y con la única traducción de sus textos.

Valoración de Golden Axe: Beast Rider Golden Axe: Beast Rider confunde el homenaje a lo retro con la jugabilidad plana y carente de chispa. Lo nuevo de SEGA queda en lo mediocre en la práctica totalidad de sus apartados, y resulta un fracaso en su intento de recuperar una franquicia legendaria y convertirla en un producto digno de la Next-Gen. |



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