Análisis: Silent Hill: Origins| 15 de noviembre de 2007 / Por Jesús Bella Ceacero | Página 2 de 3 |
En un principio, nuestro personaje viajará entre los dos mundos a través de un pasaporte muy especial: los espejos. Ellos no sólo reflejarán el mundo real al que hemos ido a parar, sino que también supondrán la mecánica fundamental de este título, ya que nos permitirán resolver unos enigmas que, necesariamente, necesitarán del viaje entre las dos realidades que nos propone esta precuela de Silent Hill.
Ármate bien para sobrevivir
Volverá a ser importante la exploración y el recorrer unos escenarios laberínticos con la ayuda de un mapa, aunque no menos irrelevante será el saber defendernos ante las hordas de horripilantes monstruos que nos encontraremos por el camino. Un bate, un mazo, un cuchillo... cualquier elemento del escenario será bueno para liarnos a golpes con unos enemigos que no dudarán en atacarnos. Incluso podremos entrar en una pequeña secuencia de combate donde presionar continuamente un botón para librarnos de una embestida que, de otra manera, podría acabar con buena parte de la salud del camionero.
Los enemigos volverán a ser tan dantescos y horripilantes como siempre. Menos mal que estaremos bien equipados: mazos, cuchillos… y todo tipo de elementos del escenario que podremos lanzar sobre estos extraños seres de ultratumba.
Una salud que nunca estará presente en pantalla, a no ser que las cosas vayan excesivamente mal. Entonces los bordes empezarán a parpadear en rojo a la misma vez que un latido de corazón nos apresurará a encontrar cualquier tipo de elixir que nos saque de una situación de peligro que podrá empeorar en el caso de que perdamos nuestra arma. Y es que en Silent Hill: Origins todo nuestro armamento acabará por romperse tras un número variable de usos, obligándonos a usar unos puños que nos dejarán ver la proeza gráfica que esconde este título.
Terror cinematográfico
En sus reiterados golpes a los enemigos de ultratumba, Travis (con su linterna a cuestas) nos hará ver el excelente trabajo de iluminación dinámica que ha llevado a cabo Climax para la ocasión. Todos los elementos en escena (mobiliario, enemigos, paredes...) tienen una sombra que cambiará dependiendo de la posición del foco de luz. La iluminación puede resultar un factor crucial para conseguir un apartado gráfico sobresaliente, sobre todo si así también se potencia el clima de "survival horror" que pretende darnos este nuevo Silent Hill.


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