Análisis: Endless Ocean| 11 de noviembre de 2007 / Por Jesús Bella Ceacero | Página 2 de 4 |
Descubriendo el Manaurai
A partir de ese momento ya estaremos listos para iniciar nuestra primera inmersión en unos fondos marinos por los que bucearemos activando el movimiento de nuestras aletas (gracias al botón B), las cuales dirigiremos por el escenario a través de un discreto cursor controlado por las capacidades de detección de movimiento del wiimote. No habrá que saber mucho más para disfrutar de la belleza del mundo submarino, salvo que apuntando a cada una de las especies acuáticas tendremos la posibilidad de interactuar con ellas.
Tocar, acariciar... todo con tal de entablar amistad con una variedad de seres vivos que, al poco tiempo de recibir las caricias de nuestro wiimote, nos desvelarán sus secretos en forma de fichas con variada información: características físicas, hábitat, comportamiento... Al final, todos los datos se sumarán a una Enciclopedia acuática que construiremos por mandato de nuestra tutora, que se quedará en la cubierta del barco debido a su incapacidad para nadar.
Llegado el momento, podremos tomar instantáneas de la fauna acuática inmersa en el mar Manaurai. En ocasiones, será por mero afán de diversión, pero otras veces tendremos que cumplir una importante misión para nuestros superiores. ¿Qué pez podría representar mejor a este mar sin igual?
La aventura no acaba bajo el agua
No obstante, su papel será fundamental. Desde arriba seguirá nuestros movimientos y nos guiará haciendo uso de su gran experiencia como experta submarinista. Gracias a ello, recibiremos más de una misión que nos invitará a descubrir los lugares más recónditos dentro de las profundidades oceánicas más bellas que hayamos visto hasta la fecha en una consola de videojuegos. Nos haremos amigos de delfines a los que llegaremos a entrenar, pero también nos convertiremos en los perfectos guías de personas dispuestas a descubrir las maravillas del océano.
Y es que la aventura no terminará bajo el agua. En la superficie habrá mucho que hacer, empezando por la cabina del Gabbiano, lugar donde manejar un timón que nos llevará a todos los rincones del mar Manaurai. Será importante tener esto en cuenta, puesto que la inmensidad del océano no nos permitirá descubrirlo todo de un tirón. Podremos pasar horas y horas investigando y explorando hasta que logremos descubrir todos los rincones de un mapa que mostrará nuestro progreso a lo largo de esta inusual aventura de estructura tan abierta.


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