Análisis: Endless Ocean| 11 de noviembre de 2007 / Por Jesús Bella Ceacero | Página 3 de 4 |
Una experiencia relajante
Pero no sólo habrá un timón en la cabina. Junto a un reloj que nos permitirá pasar del día a la noche, nos encontraremos con la enciclopedia que estamos haciendo, con una opción para cambiar de vestuario y con un pequeño dispositivo para consultar nuestro correo electrónico. Tantos días en el mar requerían de una conexión a Internet, la cual nos permitirá recibir los encargos de unos superiores que no dudarán en mandarnos, por ejemplo, realizar fotos de una determinada especie.
La verdad es que nuestro submarinista no tendrá tiempo para el aburrimiento, pero tampoco para el agobio. Su trabajo no será, ni mucho menos, como para estresarse, sobre todo sabiendo que podrá relajarse de vez en cuando tumbado en una hamaca contemplando el dinámico paisaje (la iluminación y las sombras cambiarán en tiempo real de acuerdo a la hora del día). También podrá pasarse el tiempo entrenando a su delfín o incluso explorando el mar con la única finalidad de contemplar la belleza de la naturaleza.
En Endless Ocean la acción no acabará en el fondo del mar. Arriba, en cubierta, tendremos muchas cosas que hacer: hablar con nuestra "jefa", recibir a nuestros visitantes y, lo más importante, tomar el timón de nuestra cabina. Desde allí grabaremos partida, consultaremos nuestro correo y cambiaremos la hora del día. Amanecer, tarde, noche... todo estará reflejado en un videojuego que nos hará sentir que estamos verdaderamente a bordo del Gabbiano.
Inmersión en compañía
Será algo que, por otra parte, podrá hacer en compañía gracias a la pasarela del Gabbiano. A través de ella nos comunicaremos con otros jugadores que tengan nuestra clave de amigo. De esta manera, podremos recibirlos en nuestro barco y, quién sabe, realizar un viaje en compañía con el fin de compartir nuestros conocimientos sobre los rincones del Manaurai. Unos rincones que, adicionalmente, y si buscamos bien, serán capaces de hacer que el acuario de Paoul se convierta en el mejor del mundo.
Por ello es tan importante descubrir cada una de las especies del mar de Manaurai. Sin ellas, nuestra aventura estaría vacía, al igual que dicho acuario, el cual se ha dejado a nuestro cargo para que, cuando esté abierto, sea una envidia mundial. Desde luego, por especies no será, hasta el punto de que llegaremos a toparnos con alguna ballena o tiburón al que no deberemos de temer. Somos parte de la naturaleza y este videojuego no hace otra cosa que confirmárnoslo.


El análisis de los lectores
¿Has probado el juego? Anímate y comparte tu experiencia con el resto de jugadores realizando tu propio análisis. Tu artículo será publicado en la revista y leído por muchos usuarios, ¡Lúcete!