Análisis : The Elder Scrolls IV: Oblivion| 28 de abril de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 4 de 5 |
El juego por supuesto cuenta con la posibilidad de alimentarnos para obtener energía, de crear pócimas mezclando diferentes ingredientes, de aprender magia leyendo libros… Aunque así mismo también podremos realizar actividades más mundanas como dormir, pescar, cazar, comprar objetos e incluso casas, recolectar plantas, o leer la innumerable cantidad de libros que encontraremos por Tamriel, y que ilustran de inmejorable manera la convulsa historia del reino.
Dirección Artística de Diez
Oblivion es gráficamente un juego deslumbrante, y la versión de PlayStation 3 no hace si no pulir ligeramente algunos problemas que el juego presentaba en las otras dos plataformas.
Darse un paseo por el reino de Tamriel es un auténtico placer para los sentidos, y no porque el juego sea un producto puntero en lo tecnológico (que es sobresaliente, aún a pesar de algunos defectos que luego explicaremos), si no porque su dirección artística es una de las más bellas que hemos visto nunca. Resulta complicado cansarse de deambular por los escenarios y acabar usando el viaje rápido, tanto por la belleza de explorar estas tierras como por la cantidad de sorpresas que encontramos en los viajes tanto a pie como a caballo.
Su diseño artístico es descomunal, con un entorno gráfico que te deja con la boca abierta mientras exploras el rico mundo de Tamriel, cumpliendo tus misiones hasta sellar las puertas de Oblivion.
Los maravillosos templos y mazmorras escondidos en el escenario se irán revelando en nuestros paseos; y las llanuras de la zona central del mapa se alternan de forma muy coherente con las nevadas montañas del norte o con las zonas costeras del sur. Hay un buen puñado de ciudades y aldeas, y dentro de estas cada casa es diferente de la anterior, pero todas responden a una línea arquitectónica muy definida, con preciosas variaciones. Por si fuera poco todas y cada una de las construcciones de Oblivion son interactivas, y podremos entrar en cada edificio y coger o tirar todos los objetos que encontremos dentro.
Los árboles y la vegetación son espectaculares e incluso se mecen con el viento, y los efectos climatológicos están muy cuidados; tanto que en ocasiones nos detendremos para bajarnos del caballo y observar un bello atardecer desde lo alto de un monte, u optaremos por echarnos a dormir por la imposibilidad de seguir adelante en una zona peligrosa por una tormenta que nos ciega.
El HDR hace un trabajo sensacional con la iluminación tanto en los exteriores como en las húmedas y tenebrosas mazmorras. El ciclo día-noche como ya hemos dicho está muy logrado, así como los efectos del agua o la lluvia.
Los personajes también gozan de un modelado excelente. Sus rostros son francamente expresivos y vocalizan y gesticulan con gran veracidad. Sus animaciones ya no son tan brillantes, y en ocasiones pecan de excesivamente ortopédicas.


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