Análisis : Genesis Rising| 7 de mayo de 2007 / Por David Molina | Página 2 de 2 |
Controlar un número determinado de naves, manejarlas exhaustivamente y casi una por una, comprar, robar o fabricar habilidades genéticas para ellas, batallas igualadas numéricamente, mutación de naves… mucha táctica, exploración y microgestión con batallas a pequeña escala, son a modo de resumen los principales alicientes de Genesis Rising que te incitan a seguir jugando, aunque como hemos dicho al principio del análisis, toda la innovación jugable de Genesis Rising se desploma por unos problemas técnicos y de ajuste que hacen muy difícil profundizar en él.
El desarrollo que se ha implementado en el juego es al mismo tiempo una bendición y una maldición. Es cierto que cuenta con momentos muy épicos e intensos, aunque el engorroso interfaz chafa bastante el resultado más de lo que debería, resultando en batallas perdidas por doquier. Añade a esto que el ritmo de los combates no puede ser ralentizado o ajustado…
Aún así, hay muchos aspectos que podrían perdonarse, pero no su extraño sistema de balanceo de combate. Y, aunque las campañas para un jugador de muchos títulos no suelen ser muchas veces esplendidas, estos cuentan al menos con un robusto multijugador que nos permite hacer la vista gorda en cuanto a sus carencias. Este no es el caso de Genesis Rising, cuyo multijugador, a pesar de ser más “rápido” y directo, también hace aguas. Una lástima, ya que cuando entras en materia de combate, cuenta con momentos rápidos e intensos.
El número de naves bajo nuestro control no será especialmente elevado. Hay que sacar partido de cada una de ellas y sus habilidades genéticas casi individualmente, dando como resultado unos combates muy cercanos y originales basados en contrarrestar fuerzas y defensas, sacando partido de nuestros avances.
Gráficamente una gozada
La parte más notable de Genesis Rising es sin duda su impecable apartado gráfico. Las naves cuentan con un aspecto orgánico realmente sobrecogedor, que nos recordará poderosamente a las extrañas creaciones de H.R. Giger y su Alien. Cuentan con un nivel de detalle increíble, aderezado con unas explosiones y efectos especiales y de iluminación espectaculares, lo que quiere decir que las batallas de Genesis Rising son algo digno de ser contemplado, incluso si no te gusta el juego o el género.
Los efectos de sonido no han salido muy bien parados, y en ocasiones escucharemos pequeños y extraños parones sin explicación, y además nuestras unidades esputarán comandos cuando las seleccionemos. Por suerte la banda sonora, de corte épico, es buena y acorde con lo que puedes esperar de un juego de este género, contribuyendo notablemente a la inmersión espacial.

Valoración de Genesis Rising Genesis Rising dispone de fantásticas ideas que, si hubiesen sido implementadas de forma acertada, nos haría hablar en estos momentos de una obra maestra. No obstante, no es así, y en la práctica el juego se queda en un RTS clásico y entretenido, con un nutrido número de errores y excelentes gráficos. Buenas ideas y un buen precio, que hacen pensar que quizás un posible Genesis Rising 2 sea el que traiga la luz al género. |



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