Análisis: Mario Party 8| 19 de julio de 2007 / Por Jesús Bella Ceacero | Página 3 de 4 |
Sin embargo, todo podrá cambiar de rumbo si nos encontramos con un minijuego, y es que podremos pasar del todo a la nada en un abrir y cerrar de ojos. Pero no os preocupéis, porque antes de cada uno de ellos, entraremos en una pantalla-tutorial donde se nos indicarán los conceptos básicos de cada prueba. Además de mostrarnos el movimiento que debemos hacer con el wiimote, se nos describirán las reglas, con incluso la posibilidad de practicar el minijuego si es que no nos sentimos seguros de nuestras capacidades.
No es nada difícil que nos quedemos impregnados de la diversión que ofrecen algunos minijuegos, así que Hudson también pensó que sería bueno reunirlos todos en una misma opción: Carpa Minijuegos. Desde ella, visitaremos cada uno de los minijuegos que ya hayamos jugado en nuestras partidas anteriores dentro de los tableros, sólo que ahora no tendremos que esperar a los turnos de dados. Acción instantánea y al alcance de nuestro mando que también podremos disfrutar en forma de diversos concursos como Sprint, Vuelta y vuelta o Tres en raya.
¿Sabes a qué sabe la diversión multiplicada por cuatro? Esta es la pregunta que se hicieron en “Mario Party” desde sus orígenes y arriba tenéis el resultado de largos años de trabajo. Esta prueba y muchas más estarán disponibles para disfrute de los seguidores de la serie.
¿Quién invitó a los Miis?
Pero no hemos de olvidar que esta era la primera fiesta de los personajes de Nintendo en Wii, lo cual quiere decir que los Miis han recibido invitaciones especiales para la ocasión. Ellos no estarán sólo como nuestro avatar dentro de las hasta tres partidas que podremos guardar, sino que serán los completos protagonistas en la última modalidad que encierra este notable título: Pabellón Extras. Aquí nos toparemos con hasta ocho minijuegos (cuatro de ellos desbloqueables) y que nos hubiera gustado que Hudson aumentara hasta la docena por lo menos, ya que son los más divertidos del título.
Lo más gratificante, sin embargo, es que aquí la diversión se recompensa, y en forma de vales, los cuales tendremos que recolectar a lo largo de las diversas partidas frente a nuestra Wii. Al final, todos ellos tendrán su utilidad en el Bazar Diversión, un lugar en el que cambiar la representación de nuestra diversión por diversos regalos o nuevos minijuegos con los que no parar de jugar.
Un digno sucesor pero no el mejor
“Mario Party 8” es una digna continuación de la saga, aunque demasiado parecida en el aspecto gráfico con respecto a sus antecesores de Gamecube. No se aprecia ningún salto en este sentido. Tampoco en el terreno del apartado sonoro, que no llega a destacar en ningún momento. En cualquier caso, tanto uno como otro ayudan a representar la acción de los minijuegos, ya que el tipo de videojuego con que nos encontramos no exigía mucho más.


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