Análisis: Full Auto 2: Battlelines| 26 de mayo de 2007 / Por Joan Abad Extremera | Página 1 de 2 |
| Acción explosiva sobre cuatro ruedas, a toda velocidad. |
Full Auto 2: Battlelines se inspira en dos de los géneros más rentables de las videoconsolas para ofrecer un juego lleno de velocidad, caos y destrucción. Dos juegos en uno, llega el primero a la línea de meta, o simplemente dedícate a destruir la ciudad y a los otros vehículos. ¿No está mal verdad? En realidad, la unión de las dos experiencias se queda a medio camino. |
Velocidad y disparos. Dos géneros muy explotados en el mundo de las consolas, pero que unidos, pueden ofrecer un juego a priori, muy fresco. Full Auto 2: Battlelines es un juego de conducción arcade y combate, con vehículos equipados con las armas más letales en entornos urbanos destruibles, que afectan al desarrollo de la carrera. Después de una discreta primera entrega para Xbox 360, ahora llega la versión para la portátil de Sony, pero todavía sin ese qué para convertirlo en un gran titulo.
Full Auto o un argumento para los Razzie’s
El mundo está controlado por un superordenador llamado SAGE, pero se ha iniciado una revolución que intentará derrocar el control de SAGE. La rebelión, iniciada por la organización Amo/Esclavo (OAE), ha tomado el mundo organizando carreras de velocidad a muerte. Después de muchos años de carreras, la OAE se ha hundido en el caos, ya no se deja llevar por la sabiduría y la astucia. Ahora, el control se lo llevará el guerrero que demuestre su superioridad en la batalla y consiga la victoria final en las carreras. El jugador encarna el papel de este guerrero buscando ese gran de poder capaz de devolver la paz y el orden al mundo. Este es el rebuscado argumento de Full Auto 2, un argumento que fácilmente podría llevarse un premio Razzie como peor guión de un videojuego. Obviemos pues el guión, ya que para un título como este donde la velocidad y la acción son los principales argumentos, la historia es lo de menos.
Una experiencia agridulce
En el apartado técnico, Full Auto 2 es correcto. Gráficamente, el juego es vistoso, con vehículos bien modelados, escenarios trabajados y una sensación de velocidad bastante bien conseguida, esencial en un juego de carreras. Pero como hemos dicho, Full Auto 2 no es sólo un juego de carreras, y en ocasiones, esta velocidad dificulta el poder disparar, la otra parte importante del juego. También ocurre al contrario, en un juego de disparos, las explosiones y la destrucción están a la orden del día, pero ver caer un edificio o una pared delante de nosotros dificulta el poder conducir, así pues, y como hemos comentado antes, parece que la unión entre los dos géneros no está todo lo trabajada que hubiese sido deseable.
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En Full Auto 2 Battlelines encontraremos 15 vehículos diferentes, cada uno de ellos personalizables tanto cosméticamente como en armamento. Ametralladoras M60, lanzagranadas M203, morteros o misiles buscadores de calor, no faltarán a su destructiva cita en los circuitos urbanos.
El control es bastante brusco. Conducir por las ciudades es tarea complicada, y en más de una ocasión nuestro vehiculo no cogerá bien las curvas, o irá de lado a lado de la carretera. Disparar si es sencillo, con los dos gatillos dispararemos el arma principal y la secundaria, pero la mayoría de veces destruiremos todo menos al vehiculo que tenemos delante.
La banda sonora está compuesta de canciones rock, con grupos como SUM 41, Megadeth o Wolfmother, y la contundencia de los temas es acorde a la contundencia de la destrucción que podemos crear a nuestro alrededor.


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