Análisis : Oblivion: Shivering Isles| 10 de abril de 2007 / Por Sebastián Tito Rodríguez | Página 2 de 3 |
Una vez cumplidos los requisitos, entramos en el portal y el primero en presentarse será un tal Haskill, que es el encargado de recibirnos y explicarnos a qué clase de lugar vamos a acceder. Nos sentamos al lado de una mesa, y como si fuera un Matrix medieval, seremos absorbidos por completo a la nueva realidad, la nueva dimensión donde estaremos a merced de aquello que vaya sucediendo…
Seres de ensueño
Esto más que un mundo de fábula parece una pesadilla, pues lo que vamos a ver dentro de esta expansión más bien parece sacado de una película de terror. Antes de entrar en una de las dos mitades del mundo nos tenemos que ver las caras con el Cancerbero, un abominable personaje de varios metros de altura, cuya misión es cuidar de que nadie entre en alguna de las puertas hacia Manía o Demencia. Estos dos mundos están separados entre sí por dos puertas, en cada uno de ellos se dan particularidades y diferencias.
Si pretendemos realizar todas las quest de Shivering Isles, esta expansión alargará la vida de Oblivion unas 40 horas, llevándonos más o menos la mitad (20 / 25 horas) completar sólo las principales.
Mientras en Demencia todo es oscuro, reina la lluvia, lo tenebroso y las ramificaciones de negros arbustos por donde quiera que vayas, en Manía será todo lo contrario. En esta última siempre existe luz y el clima es más bien cálido, reinando en su naturaleza las formas extrañas y el colorido. Estos dos polos opuestos van a suponer un espectáculo visual muy contradictorio, creando en el jugador una sensación de dualidad que entretiene y asombra por lo disidente que es con Tamriel.
Todos los personajes han cambiado de raíz, a nuestro paso vemos arañas gigantescas, reptiles que se arrastran con cara de pocos amigos, seres con aspecto grotesco e intimidatorio que hacen recordar que estamos en los reinos de la locura. Además las gentes del lugar parecen ser un tanto dementes y su comportamiento es a veces demasiado atípico.
Una vez que lleguemos a la capital de las islas, nos entrevistaremos con Sheogorath y comprobaremos como su príncipe nos necesita para que seamos su emisario, su ejecutor y su “campeón”, por decirlo de alguna manera. Es menester que le ayudemos a recobrar su mundo y restablecer todos aquellos entuertos que han de ser corregidos.
La mecánica del juego
La jugabilidad de este título no se ha movido ni un ápice, todo aquel que esté habituado a dirigir, desarrollar y luchar en Cyrodiil, lo hará a la perfección en estos nuevos terrenos de las Shivering Isles. El elemento que más juego dará en nuestra gesta será el príncipe de la locura, Sheogorath, pues de este dependen gran parte de las acciones que realizaremos. Nuestro personaje jugador se va a ver envuelto en una gran trama en la que seremos más partícipes que nunca, pues se ha potenciado esta característica. Ya no somos un personaje sin un pasado y un presente, sino que nuestras acciones son muy tomadas en cuenta para el desarrollo de la historia.


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