Análisis : Guitar Hero II| 18 de abril de 2007 / Por Sebastián Tito Rodríguez | Página 2 de 5 |
En la parte más baja de la guitarra encontramos la barra de vibrato, para hacer vibrar nuestras cuerdas de guitarra –en este caso las notas-, y así conseguir puntuaciones más altas. Hacia el lado derecho de esta réplica de la X-plorer aparecen los botones de colores, justo en el mástil. Estos pulsadores serán nuestros más grandes aliados, ya que como si de una guitarra de verdad se tratase, copiando a las cuerdas, han de ser pulsados para emular notas musicales. A su vez, por cada nota o acorde que realicemos también debemos utilizar el pulsador de color gris que hace que se hagan efectivas.
Otros añadidos para el controlador es la entrada para auriculares, que se venden por separado, además de un puerto para un pedal de efectos, del que aún no se sabe si se lanzará a la venta próximamente…
Mi banda quiere vender discos
En el menú de presentación del juego vamos a encontrar varias opciones, entre ellas se encuentran el modo carrera, práctica o la tienda. En el primero de todos, podemos llegar a configurar la banda que nos acompaña en cada concierto, tan solo podemos elegir el nombre, pues todo lo demás serán atributos del personaje principal, esto es, aspecto físico y la guitarra que llevará en el escenario. Después de la puesta a punto, nos lanzamos a la carretera y a intentar copar las listas de éxitos con las canciones que interpretamos.
Si fruto de la pasión rockera estrellas tu guitarra contra el suelo y decides estrenar otra, te gustará saber que puedes adquirir una guitarra inalámbrica totalmente compatible con Xbox 360 y PS2.
La segunda opción, la práctica con nuestra guitarra, es el modo que todo el mundo debe probar como primera toma de contacto con el juego. Será imprescindible si queremos llegar a dominar el instrumento con total maestría. Mediante una serie de pruebas con el diapasón de la guitarra en marcha, vamos a practicar canciones, sobre todo para hacernos con los trastes y el pulsador. De esta forma cogeremos soltura y digitaremos con los dedos, pues falta nos hace. Para hacer más fácil el comienzo, tenemos a nuestra disposición varias opciones para cambiar, como por ejemplo la velocidad de la canción, para no perdernos en la maraña de notas. También se pueden elegir los fragmentos que queremos practicar, estrofas, estribillos, la canción al completo, etc.


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