Análisis : El Padrino: Don Corleone| 10 de abril de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 4 |
Otro aspecto a destacar es el gran esfuerzo realizado en la personalización del personaje que encarnaremos. Las opciones serán numerosas, y prácticamente cualquier detalle de la cara podrá ser alterado, incluidas cicatrices o narices rotas. Esto contribuirá notablemente a la inmersión en el juego, pudiendo crear prácticamente un personaje virtual idéntico a nosotros. Resultará impagable ver a un clon nuestro escondiendo la cabeza del caballo en la cama del productor de Hollywood, o acabando con los peligrosos hermanos Tattaglia.
Dinámica de Juego
El Padrino tiene tres estilos de juego bien diferenciados. El primero es la conducción, nos desplazaremos de un lugar a otro de la ciudad de forma tan sencilla como en cualquier GTA, robando cuantos coches queramos sin oposición alguna. La conducción es sorprendente, pues los vehículos reaccionan como bólidos de Fórmula 1 alcanzando unas velocidades vertiginosas en apenas unos segundos. La fidelidad histórica en este sentido es por tanto nula, y la conducción de lo más irreal.
La segunda vertiente de juego es la del combate cuerpo a cuerpo que emplearemos a menudo, tanto para las extorsiones violentas como para acabar con los enemigos cercanos. Las peleas están muy bien resueltas, y será un auténtico placer solucionar a golpes empleando los botones del pad y el propio Sixaxis. Sacudiendo el mando de forma lateral empujaremos a los personajes contra las paredes, si inclinamos el mando hacia delante golpearemos con la cabeza. Los puñetazos se sucederán con pasmosa facilidad con apenas unas combinaciones de botones a las que rápidamente nos habituaremos. Sin duda los combates con las manos son una de las mejores partes del juego.
Además de un reajuste en los precios, esta versión PS3 cuenta con nuevos servicios que podremos contratar gracias a él, como por ejemplo fichar un buen número de escoltas que nos acompañen en nuestras incursiones más “problemáticas”.
Los tiroteos están correctamente resueltos, pero son muy convencionales y no aportan nada que no hayamos visto ya muchas veces. Se puede fijar un blanco y abrir fuego sobre él o emplear un sistema más manual en el que movamos la mira a nuestro gusto.
El juego dispone de puntos de guardado en pisos francos al igual que GTA; y dentro de las propias misiones encontramos checkpoints estudiadamente situados antes de cada momento duro, para no minar nuestra moral repitiendo partes insustanciales muchas veces.
La otra vía prometida para avanzar en el juego, la diplomática, quedó finalmente reducida en el juego original a sobornar policías, y desde luego la versión de PS3 no es una excepción.
El juego tiene ciertos elementos de rol a pequeña escala. Con la realización de misiones iremos ganando puntos de experiencia que, con el cambio de nivel, nos aportarán mejoras en las disciplinas que elijamos entre combate, disparo, velocidad, etc. En esta versión se ha variado mucho más el desarrollo del personaje y así mismo se ha incluido la posibilidad de desbloquear habilidades tales como poner bombas en coches o una mayor capacidad de negociación.


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