Análisis: Fire Emblem: Radiant Dawn| 10 de marzo de 2008 / Por Jesús Bella Ceacero | Página 1 de 3 |
| Espada, brujería y estratregia, el RPG táctico de Nintendo revela su décima resurrección. |
Fire Emblem sigue librando batallas con el fin de mantener el listón bien alto. Su más inminente destino es Wii, y es allí donde piensa poner en práctica su estética anime, medieval y fantástica con una continuación que aporta mejoras para intentar contentar a sus fieles seguidores. El RPG más táctico de Nintendo no usa la detección de movimiento del wiimote ni tampoco unos gráficos de escándalo, pero confia en la jugabilidad de una franquicia que ya ha demostrado más de una vez que sabe hacer las cosas bien… ¿Se repetirá la historia? |
Intelligent Systems, compañía japonesa responsable de series como Metroid, Nintendo Wars o Paper Mario sigue todavía dando mucho que hablar. Si hace escasas semanas nos presentó una nueva y excelente entrega de Advance Wars para la pequeña portátil de los de Kyoto, ahora podremos comprobar el poder de una franquicia con tanto pasado como Fire Emblem. Concretamente, veinte años de historia fantástica medieval que nos han acercado hasta una decena de títulos que han explorado casi todas las plataformas de Nintendo. Ahora sólo faltaba Wii, máquina que, por supuesto, acude a la cita.
Sin la intención de llevar a cabo una gran revolución dentro de la franquicia, el RPG táctico de Intelligent Systems sigue los pasos de Path of Radiance (último juego de Fire Emblem en Gamecube) para darnos una nueva historia que conserva muchos rostros conocidos. La acción sigue la estructura de un libro, con un prólogo y varios capítulos que nos narran la historia de la región de Daein, un territorio que tendrá que sobrevivir a la ocupación de un imperio que no respeta a su población. Los ataques a las aldeas son frecuentes y los asesinatos indiscriminados. Nadie puede parar la situación, salvo un grupo de jóvenes héroes.
 |
Fire Emblem no presta demasiada atención al apartado gráfico para centrarse en lo más importante: la jugabilidad. En este sentido, esta nueva entrega nos trae algunas novedades, como la incorporación de ataques desde una posición elevada (más efectivos), que se juntarán con elementos clásicos, como los ataques directos (cuerpo a cuerpo) o indirectos (desde la distancia).

Fire Emblem sigue haciendo historia
La Dawn Brigade, reconocida por su intención de ayudar a los pobres al estilo de Robin Hood, es la organización ante la que, como jugadores, nos pondremos al frente. A lo lejos, el deseo por repeler una ocupación injusta. En nuestra mano, un wiimote que, colocado en posición horizontal, nos permitirá ayudar a los protagonistas de Fire Emblem: Radiant Dawn para que recuperen sus tierras. No será algo fácil, sobre todo si tenemos en cuenta que no cambian muchas cosas con respecto a todo lo visto en la saga. Continúa la mecánica por turnos, se mantiene la división en cuadrícula y se conserva la misma ajustada y desafiante dificultad.
Jugar a este nuevo Fire Emblem recuerda mucho al último Advance Wars de Nintendo DS. El sistema de juego es muy semejante, salvando las lógicas diferencias que implica el cambiar una guerra con tanques y soldados por un conflicto medieval donde los guerreros y los magos son los claros protagonistas. Mezclando diálogo y batallas, lo último de Intelligent Systems nos hará seguir estrategias continuamente. Pensar será importante y mover razonadamente nuestras unidades también. No es un título de acción, no aprovecha las funciones sensoriales del wiimote, pero nos ofrece algo aún más poderoso: la capacidad de adicción.


El análisis de los lectores
¿Has probado el juego? Anímate y comparte tu experiencia con el resto de jugadores realizando tu propio análisis. Tu artículo será publicado en la revista y leído por muchos usuarios, ¡Lúcete!