Análisis: Transformers: The Game| 28 de agosto de 2007 / Por Jesús Bella Ceacero | Página 2 de 3 |
Bajo un sistema de juego indiscutiblemente lineal, se nos lanzará a un mapa con una serie de puntos a visitar. Rodeados de edificios, calles, carreteras y muchos coches, nuestra presencia no pasará desapercibida ni aunque seamos Autobots, puesto que los humanos desconocen de las nobles intenciones de estos amistosos robots. Por ello, disfrutaremos en todo momento de una transformación para convertirnos en vehículo, una suculenta posibilidad que no sólo cambiará nuestra perspectiva, sino que nos permitirá ir más rápido de un punto a otro.
¡Autobots, transfórmense!
La rapidez realmente será algo importante en este título, puesto que muchas veces (y debido probablemente a una escasez de ideas en la mecánica de juego) la acción se limitará a ir de un punto a otro con continuos enfrentamientos, persecuciones y luchas contra el reloj. No habrá mucho más sobre el horizonte, salvo que pensemos en la variedad de acciones que podremos ejecutar con cada uno de los robots que tendremos a nuestra disposición.
¿Tienes prisa? En ese caso, lo mejor será que te transformes en coche para dirigirte al siguiente objetivo. Los trayectos a altas velocidades serán muy frecuentes en título, además de las persecuciones. Así que coge tu nunchuk fuertemente y aprende a hacerte con el control de tu bólido. Te será de gran utilidad.
Es cierto, no podremos elegir robot, pero en cada conjunto de misiones se nos asignará uno diferente que, eso sí, estará escuchando en todo momento las consignas de Optimus Prime. Saltar, escalar, recoger objetos, lanzarlos, disparar o agredir con nuestros puños a los robots enemigos serán tan sólo algunas de las posibilidades que nos permitirán un wiimote que, otra vez, no se ha aprovechado convenientemente. De todas las acciones mencionadas, el innovador control se encargará únicamente de los puñetazos (mediante sacudidas) y de apuntar con el arma.
A pesar de todo, un aspecto positivo es que la acción repetitiva está bien compensada entre las partes en que tendremos que circular a pie por la ciudad y aquellas en las que habrá que convertirse en vehículo para no perder el ritmo de la partida. En cualquiera de los dos casos contaremos con una cámara que, situada en tercera persona, seguirá convenientemente la acción, salvo cuando caminemos convertidos en robots. En esta situación, la cámara es completamente interactiva, con la posibilidad de moverla 360 grados y en todas las direcciones, pero con el inconveniente de que entorpecerá continuamente el seguimiento de la acción.


El análisis de los lectores
¿Has probado el juego? Anímate y comparte tu experiencia con el resto de jugadores realizando tu propio análisis. Tu artículo será publicado en la revista y leído por muchos usuarios, ¡Lúcete!