Análisis: Juiced 2: Hot Import Nights| 2 de noviembre de 2007 / Por Joan Abad Extremera | Página 2 de 3 |
Todos los coches, los verdaderos protagonistas del juego, están bien detallados, con unas texturas correctas y un modelado sólido, que no sufre desperfectos al estrellarnos, algo que hace de Juiced 2 un juego totalmente arcade, como la mayoría de juegos de carreras y tuning. Todos los elementos decorativos que pongamos a nuestros coches están reflejados en las carreras y completamente visibles. La tasa de velocidad del juego es correcta, muy rápida, especialmente cuando hacemos uso del óxido nitroso.
La ciudad, a esta velocidad, pasa a un segundo plano, con unas carreteras bien hechas, y unas ciudades como Roma, NY, Londres, Paris o Sydney totalmente reconocibles, aunque las texturas en este caso no están al mismo nivel que con los coches.
El dinero llama al dinero, socio
Juiced 2 innova en el género de carreras de este tipo respecto a otros títulos. La posibilidad de apostar contra nuestros rivales, o de ponerlos nerviosos mediante la presión hacen de Juiced 2 una experiencia muy cercana a las carreras urbanas.
La personalización es la clave de Juiced 2: Hot Import Nights. Una vez que nos hayamos hecho con nuestro bólido podremos llevarlo al taller y hacerle tantas mejoras como deseemos. A pesar de que nos costará algo de dinero, será una buena inversión.
La ambientación también ayuda a conseguir este propósito, ya que es verdaderamente una delicia, muy real, con chicas por todos lados (en los menús, en las carreras, e incluso en la voz en off que te da consejos antes y después de las carreras); un desarrollo de las carreras muy peliculero con una retransmisión en directo y la posibilidad de ver el careto de bobo que se le queda a un rival cuando lo adelantas, a través de una pantalla pequeña a modo de PiP (picture in picture). Todo en un perfecto castellano, y con una banda sonora adecuada para esta cultura, aunque un poco machacona en los menús.
Como hemos dicho, en Juiced 2 es posible apostar dinero, algo que hará que nuestros ingresos crezcan considerablemente si conseguimos ganar la apuesta, y la carrera. Antes de la misma, podemos hacerle llegar una apuesta a un rival, que declinará, aceptará o incrementará la cantidad apostada. En el caso que incremente la apuesta, nosotros decidiremos si la aceptamos o no.
Para conseguir el premio de la apuesta podemos ganar a nuestros rivales en la carretera o a través de la presión. Si somos capaces de aguantar detrás de su coche unos segundos, una barra que aparece encima del coche irá llenándose hasta el máximo, momento en el que nuestro rival, bajo la presión que hemos ejercido, cometerá un error y se saldrá de la trazada ¡como lo que todos esperábamos que ocurriese con Hamilton y Alonso en Brasil!


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