Análisis: Empire Earth III| 22 de noviembre de 2007 / Por Jesús Bella Ceacero | Página 2 de 3 |
¿Guerra o paz?
Ambos modos de actuar serán complementarios, aunque es cierto que la mayor parte del tiempo nos la pasaremos en el Modo Batalla lanzando órdenes con un ratón que nos permitirá crear unidades, edificios, torres y murallas con el fin de ganar al enemigo y arrebatarle el territorio que ocupaba. Muchas veces esta última tarea no será sumamente complicada, puesto que en la mayoría de las ocasiones nos las tendremos que ver con las débiles tribus nativas. No obstante, puede darse el caso de que una tierra esté ya poblada por un poderoso enemigo, en cuyo caso deberemos de pensarnos dos veces lo que hacer.
Es aquí cuando entra en juego la diplomacia, gran invento del ser humano que ha servido de mucho a videojuegos como Empire Earth III. En total, nos encontraremos con hasta cinco grados de relación: odiar, desagradar, indiferente, agradar y amar. Será importante tenerlos en cuenta, aunque muchas veces las alianzas no funcionarán ni aunque ofrezcamos nuestra mano, sino que tendremos que dar algo más. Para esos casos, el videojuego nos da la posibilidad de ofrecer tributos con los que escapar de una situación delicada que tal vez no nos convenga.
Ártico, árido, templado, tropical… En Empire Earth III encontraremos varios tipos de terreno, todos ellos representados con un aspecto gráfico detallado, aunque no lo suficientemente optimizado como para permitirnos verlo todo de una manera fluida. Aún así, las texturas son de gran calidad, destacando especialmente la representación del agua en cada uno de los mapeados.

Construye tu imperio
Sin embargo, puede que sí tengamos ganas de desempolvar las armaduras de nuestros guerreros, y es entonces cuando llamaremos a nuestras infanterías, caballerías, artillerías, barcos y hasta héroes (figuras especiales que liderarán las tropas) para que se pongan en marcha hacia la base enemiga. Una base que, al igual que la nuestra, habrá sido levantada a partir del Centro Urbano, un núcleo de actividad para la población de una ciudad que, adicionalmente, podrá tener cuarteles, establos, talleres, puertos y otro tipo de infraestructuras que prometan un correcto desarrollo de la actividad imperialista a la que hemos dado comienzo.
Pero todo en esta vida necesita de recursos, y nosotros también seremos los encargados de conseguirlos. En Empire Earth III habrá dos elementos esenciales a tener en cuenta: materias primas y riquezas. Si nos falta alguna de las dos, no podremos construir nada, quedándonos además en una situación en la que no podremos evolucionar hacia la siguiente era. Tan importantes serán los recursos que incluso podremos establecer acuerdos comerciales con otros jugadores (no enemigos) gracias a ellos.


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