Análisis: Monster Hunter Freedom 2| 7 de septiembre de 2007 / Por José Manuel González | Página 2 de 4 |
La aldea Pokke
Como ya decíamos, nuestra presencia ha revolucionado la aldea y todos los comerciantes ya saben de nuestra presencia. Encontraremos varias tiendas en la aldea, donde comprar y vender artículos de todo tipo, desde pócimas, adornos, puntas, hasta todo tipo de armas y armaduras para cada parte del cuerpo. Pero no todo se basará en comprar sino que también podremos crear y mejorar nuestras propias armas con los diferentes elementos que vayamos recopilando por las misiones. Para darse cuenta de la bárbara capacidad de personalización de nuestro armamento, sólo hay que decir que en total nos anuncian que existen unas 700 combinaciones de armas y 1400 partes de armadura…
En la aldea nos darán un poco de dinero con el que comprar nuestros primeros objetos y lanzarnos a la aventura, y aunque nuestro objetivo es convertirnos en un glorioso cazador de bestias, también nos ofrecerán otros trabajillos como cuidar de una granja de nuestro mentor, pescar, buscar tesoros…
La vida de un cazador de bestias
Una vez instruidos y equipados, ya podremos acceder a las primeras misiones del juego. Es importante saber que casi todas nos solicitarán una cierta cantidad de dinero para acceder a ellas, un dinero que recuperaremos con creces si la pasamos, pero cuyo botín final dependerá de las veces la reintentemos. Las misiones están divididas en varios niveles de dificultad que se corresponden con los diferentes rangos de cazador, y sólo podremos acceder a ellas si tenemos el grado necesario.
Si hay algo que será vital en nuestra aventura será el saco de armas y objetos, que estaremos usando constantemente. Por suerte su acceso es rápido y eficiente, ya que con un pulsación del gatillo superior ‘L’ y los botones de la derecha, podremos movernos y cambiar al item que deseemos de forma instantánea.
Aunque cada misión tiene un objetivo concreto que puede ir desde cazar a un determinado monstruo, recolectar ciertos objetos o encontrar algo o a alguien, el desarrollo siempre sigue las pautas de recrear la vida de un cazador. Se trata de salir solos a un enorme escenario sin saber lo que podemos encontrar, y lo peor, a quién.
Tenemos que sobrevivir recolectando víveres, intentando obtener objetos para poder comerciar y mejorar nuestras armas, y a la vez cumplir el objetivo lo antes posible sin sobrepasar un tiempo máximo establecido. Como no, un bestiario enorme de grandes y despiadadas criaturas conforman la auténtica guinda del juego, y darles caza o defendernos de ellas será la parte más dura y a la vez magnífica del juego. Más de 70 tipos de monstruos y 250 misiones en 8 escenarios diferentes conforman una buena cacería para la portátil de Sony, de eso no hay ninguna duda.


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