Análisis: Call of Juarez| 17 de julio de 2007 / Por Joan Abad Extremera | Página 2 de 4 |
El reverendo Ray, así es como se le conoce en Esperanza, es un hombre de Dios, con un oscuro pasado, y tras la muerte de su hermano y las consecuencias de los acontecimientos, entrega su vida a la salvación de los condenados y a traer la luz a las almas que viven en pecado, como su ahijado Billy, con la única ayuda de un revólver en una mano y una Biblia en la otra.
El western más real nunca visto
El apartado gráfico del juego es excelente, y estamos posiblemente delante de uno de los juegos más bonitos de la blanca de Microsoft, aunque no llega a las cotas de calidad de Gears of War o el reciente The Darkness, pero tampoco es que haya que comparar, ya que no tenemos que olvidar que es un port de un título que apareció en PC hace casi un año.
El motor gráfico que mueve el juego es excepcional, dotando de un realismo impresionante a entornos, ciudades, física de objetos y movimientos faciales.
Con su combinación de shooter de acción y pequeños puzzles, Call of Juarez nos plantea una historia de inocencia, culpa y asesinos, donde Billy Candle es acusado de matar a su familia y el reverendo Ray McCall le persigue incansablemente. Durante el juego podremos vivir tanto el papel de Billy intentando demostrar su inocencia, como la del reverendo luchando por impartir justicia.
Si hablamos de los escenarios, estos están totalmente detallados, tanto interiores como exteriores, bosques, lagos, ciudades, minas de oro, o montañas. Un regalo para la vista, sin duda. Todos tienen unas texturas muy nítidas, y el uso de la iluminación y las partículas es excelente, por lo que podemos ver el polvo que levanta nuestro caballo, o el fuego que provoca una lámpara de aceite al romperse. Tanto el polvo, el fuego, el agua o las sombras son elementos que, dependiendo de la dirección del viento y el sol, podremos observar como varían su efecto.
La física de los objetos es excepcional, como hemos dicho. Podemos hacer uso de los objetos para ayudarnos a superar situaciones, como alcanzar una escalera, provocar incendios, apagarlos, amontonar cajas para usarlas como barricada, aunque por supuesto, nuestros enemigos también podrán hacer todo esto.
El modelado de los protagonistas es muy bueno, y tanto sus movimientos faciales, como sus movimientos – correr, esconderse, recargar – están recreados perfectamente, y de forma muy real.
El apartado sonoro merece una mención aparte. Excelente la banda sonora, que parece extraída de cualquier western de los 70 u 80, y también el trabajo hecho para doblar el juego a nuestro idioma. Realmente consigue meterte en la historia y en la ambientación del juego. La voz del reverendo Ray, citando frases de la Biblia antes de enfrentarse a sus enemigos, es simplemente soberbia, y pone los pelos de punta, de una calidad e interpretación muy alta, así como la de Billy y el resto de protagonistas.


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