Análisis: The Red Star| 24 de mayo de 2007 / Por Jesús Bella Ceacero | Página 3 de 4 |
Dificultad que nos deja respirar
Debido a esta combinación de situaciones, el jugador se sentirá aliviado en cierta manera frente a una acción que, en este tipo de títulos, siempre lleva al cansancio, al agotamiento y, lo peor, a la sensación de que todo el rato se está haciendo lo mismo. “The Red Star” entiende al jugador y le otorga un respiro entre fase y fase, haciendo que unas sean más cortas que otras y variando su dificultad sin seguir una escala progresiva (el juego presenta picos de dificultad que se traducen en una alternación de niveles casi imposibles con otros más asequibles).
Debido a lo difícil que se pondrá la cosa, el título nos propondrá mejorar nuestro inventario al final de cada fase. Es aquí cuando entran en juego los puntos de bonificación. Al encontrarnos con el esperado mensaje de “Stage cleared” de cada misión, se nos indicará por mediación de una medalla lo buenos o malos que somos en esto de repartir leña, la cual sumará una cierta cantidad de créditos a nuestro particular monedero videojueguil. Dichos puntos, sumados, nos permitirán comprar mejoras en forma de nuevas armas, armaduras más poderosas, incrementos en los niveles de vida… Algo que nos obligará a esforzarnos en cada nivel al máximo: cuanto mejor lo hagamos, más fácil nos resultará avanzar gracias a nuestras incorporaciones.
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La hechicera comandante Maya Antares, su fiel guardián experto en combate y armas Kyuzo, y la luchadora de la resistencia llamada Makita, son los tres protagonistas de este juego cuya misión consiste en unir a las dispersas Repúblicas de la Estrella Roja y liberarlas del dominio de Troika.
Estrategias… ¿quién las quiere?
En el videojuego se plantea que estudiemos estrategias para acabar con el enemigo. Evidentemente, resultarán necesarias en alguna ocasión, pero serán tan simples que nunca se irá de la cabeza la idea de “machacar a todo lo que se mueva”. En cualquier caso, el jugador no debería preocuparse mucho por la estrategia, puesto que se tratará de algo tan sencillo que se podría resumir en tres pasos: uno, fija al enemigo (botón R1); dos, adquiere información sobre su rutina de ataque (botón Select); tres, machácalo (botón cuadrado o círculo dependiendo de si queremos luchar cuerpo a cuerpo o disparar).
Realmente, el segundo paso por experiencia podemos decir que os lo saltaréis, aunque cuando no queda más remedio siempre viene bien una ayudita. Existen dos botones adicionales: el triángulo, que nos permitirá lanzar la típica magia que acaba con cualquier enemigo en un abrir y cerrar de ojos; y la equis, el botón más inútil tal vez en todo el juego y que nos permitirá crear un campo de fuerza para defendernos de las hostilidades del enemigo.


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