Análisis: GrimGrimoire| 18 de octubre de 2007 / Por Polizón | Página 2 de 3 |
Cultivar, recolectar, construir
Como buen RTS tendremos que recolectar recursos, que en este caso serán unos enormes cristales de maná que tendremos que transformar para poder extraerlo en pequeños cristalitos, los cuales serán los ingredientes principales de todo lo que queramos preparar en el campo de batalla.
Como ya dije más arriba, cuatro son las disciplinas de magia, con tres grimorios cada uno. Con estos libros mágicos podremos invocar runas, los cuales a modo de cuarteles o escuelas, nos servirán para crear a nuestros soldados o bien, subir de nivel las runas para aumentar las habilidades y usar nuevas criaturas, claro que todo esto se paga a golpe de maná.
Resulta curioso como tendremos que usar las cuatro disciplinas, ya que cada una contiene criaturas muy diferenciadas como por ejemplo el dragón gigante de la Nigromancia (muy lento pero devastador) o los pequeños elfos y hadas de Glamour (muy rápidos en su tarea, ya sea recolectar maná o atacar en grupos). Todo el sistema está creado en base al clásico Piedra-papel-tijera, es decir, Alquimia vence a Glamour, éste a Hechicería, que a su vez es más fuerte que Nigromancia y vuelta a empezar, ya que éste último es más fuerte que Alquimia. Esto nos hará plantear nuestra estrategia desde el principio, y por otra parte le quita la monotonía a la que puede llevar este tipo de juegos, gracias al elevado número de criaturas que conseguiremos desbloquear.
Dragones y un importante elenco de criaturas gigantes ocuparán prácticamente toda la pantalla. Son formidablemente devastadores, aunque también tienen sus puntos débiles…


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