Análisis: Disgaea: Afternoon of Darkness| 4 de enero de 2008 / Por David Navarro Blázquez | Página 2 de 3 |
En segundo lugar están los combos de afinidad. Cuando dos personajes tienen cierta conexión (por ejemplo, cuando uno sea el mentor de otro o hallan peleado muchas veces juntos) y se encuentran cerca pueden llevar a cabo ataques combinados en los que se quita más vida. Tener en cuenta estas afinidades es una labor compleja, pero conlleva una gran ayuda para conseguir la victoria, especialmente con enemigos muy poderosos que serían difíciles de eliminar si se actúa sin orden ni concierto.
En principio, y al igual que otros SRPG, Disgaea: Afternoon of Darkness es complicado. Tiene muchas variables en la batalla y controlarlas todas es difícil. Incluye muchos tutoriales que te harán la vida en el inframundo algo más fácil, pero su dura curva de aprendizaje al comienzo del juego provocará más de una frustración, aunque si evolucionas a los personajes de manera asidua este problema pronto será superado.
Precisamente el desarrollo del personaje es otro de los puntos clave del videojuego. Disgaea cuenta con tres principales, y todos los demás que añadas a tu ejército los crearás a tu gusto. Hay muchas posibilidades y clases entre los humanos y los monstruos que puedes elegir y sus atributos son para cada uno diferentes y personalizables. A medida que luchas vas aumentando de nivel y tus características se intensificadas como en cualquier otro RPG. Contamos con un gran número de armas a elegir, que también evolucionan y mejoran con el tiempo, así como numerosos ataques especiales que deberán ser usados con cierta asiduidad para mejorarlos. Las posibilidades de personalización son casi infinitas, a las que se añade la transmigración, un sistema por el cual un personaje vuelve al nivel 1 pero conservando parte de sus atributos y habilidades y pudiendo aprender otros nuevos, ya que se permite que cambie de clase.
 |
En su llegada a PSP, Disgaea: Afternoon of Darkness ha mejorado su aspecto gráfico gracias en parte a las virtudes de la portátil respecto a PS2. La mayor resolución hace que las texturas se vean mucho más suavizadas, y los tiempos de carga se han reducido notablemente.
Democracia hasta en el infierno
Pero la transmigración o los geo-paneles no son las únicas particularidades de este juego, y quizás el elemento más innovador aún hoy, casi cuatro años después de su lanzamiento para PS2 sea la Asamblea Oscura. Esta está formada por una serie de “diputados” que deliberan sobre el futuro del inframundo, y a la que tendrás que acudir cada vez que quieras realizar ciertas acciones.
La primera es la de añadir unidades a tu ejército, para la que sólo es necesario maná, que se adquiere durante las batallas. Dependiendo de qué individuo quieras y de sus atributos iniciales deberás invertir más o menos maná. En segundo lugar, la Asamblea Oscura tiene la potestad de cambiar o no ciertos aspectos del juego o las reglas en los combates que tú decidas. Se puede votar sobre muchas cosas, como que los enemigos sean más o menos fuertes, que tengas más capacidad de contraataque o que haya más objetos en las tiendas. El que la asamblea apruebe o no tus propuestas dependerá de su simpatía hacia ti, de si le sobornas o no y sobre todo de tu rango. Éste se aumenta pasando exámenes de batalla en la propia asamblea. Pero si tu propuesta no sale adelante, siempre podrás intentar imponer tu autoridad enfrentándote a los diputados, aunque no es muy recomendable, ya que eso no les gustará y serán más reacios a aprobar lo que propongas.


El análisis de los lectores
¿Has probado el juego? Anímate y comparte tu experiencia con el resto de jugadores realizando tu propio análisis. Tu artículo será publicado en la revista y leído por muchos usuarios, ¡Lúcete!